Cedice, Mercado, Mises y Hayek


Hacen ya 35 años, en 1978, asumí radicalmente la defensa del Mercado y del Liberalismo Económico -por aquel entonces, satanizado como “Neoliberalismo”. Huía yo despavorido del Marxismo, de su bobísima Teoría del Valor Trabajo, del Socialismo-Comunismo y de cualquier cosa que oliese a Izquierda. Cedice, el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, nació en 1984 y allí encontré un refugio para defender las cruciales nociones de Libertad Individual Radical, Libre Juego de la Oferta y la Demanda, Intervención Mínima del Estado en la Economía, etc. Pero, sobre todo, lo más importante: la vigencia (por parcial que fuese) de la Mano Invisible del Mercado, la posibilidad de que éste genere un Automatismo Mínimo para el mejor manejo de la Economía y la Sociedad.

Ojalá que el cumpleaños número 30 de Cedice abra la posibilidad de relanzar un debate sobre el Mercado, su Mano Invisible y la intervención económica estatal mínima. Un Debate que nos está haciendo mucha falta… a Venezuela, ¡¡pero sobre todo a los Liberales!! Sugiero al respecto, entre muchos otros, seis (6) temas claves, que debería abordar esa Discusión:

1) Antes que nada, la crucial importancia de la inclusión de la Ética, en el núcleo mismo del Mercado. Lo cual implica obviamente una revisión a fondo de la propia Noción de Ética, de la forma -generalmente primitiva- en que la entendemos.

2) En estrechísima relación con ello: la mayor o menor profundidad que le asignemos a la Animalidad -esto es, a nuestros propios instintos: Egoísmo, Mezquindad y Barbarie- en la constitución de Lo Humano. Cosa que, por supuesto, nos llevaría de lleno a una discusión previa acerca de cómo asumimos Lo Humano.

3) El muy bien llamado (en lugar de “mal llamado”) Darwinismo Social, esto es, la insana y absurda manía de aplicarle a la Sociedad y a Lo Espiritual, la horrenda noción de la “Supervivencia de los mas aptos”.

4) La justificación y la profundidad que deba alcanzar el Welfare State, el Estado del bienestar, a favor de los más pobres. Esto es, la manera específica de enfrentar la Exclusión Social. Es decir, la ingenua esperanza de que el Mercado pueda resolver ese problema.

5) Tema ese que se relaciona con lo que tal vez sea la síntesis de toda la discusión sobre el Liberalismo: definir una posición clara (a favor o en contra) de la Socialdemocracia y el Socialcristianismo, como movimientos políticos.

6) Cuestión ésta que se conecta a su vez con una pregunta que, de nuevo, lo resume todo: ¿cuánta vigencia tiene hoy el Liberalismo Clásico? ¿Cuánto sobrevive de la Escuela Austríaca de Economía? O, con nombres y apellidos: ¿cuánta valía tienen hoy Popper, Von Mises o Von Hayek?

O sea, resumiendo: ¿tendrá sentido hoy aquella vieja polémica entre las dos grandes Escuelas de Pensamiento Liberal -a cuya batalla campal tuve la suerte de asistir: la confrontación entre Hayek y Friedman, en los ochenta; aquél, planteando la insensata eliminación de los Bancos Centrales y Friedman denunciando ese absurdo. ¡¡Porque carece de sentido prescindir (hoy o hace 30 años) de un manejo estatal firme -y, por supuesto, consciente- de la Oferta Monetaria!! Cuestión ésta que se conecta con otra, igualmente crucial: la necesidad de que el Capital asuma la Responsabilidad Social de la Empresa y, más aún, su Responsabilidad Moral. Es decir, la posibilidad de optar por unCapitalismo Solidario; la necesidad (ética) de asumir que la Empresa está en deuda con la Sociedad; superar o trascender el endeble argumento según el cual aquélla cubre dichas Responsabilidades generando Empleo y Riqueza.

Publicado en El Universal el domingo 6 de octubre de 2013.

Parménides, Shakespeare y Heidegger


Y falta Heráclito, para completar el cuarteto, pero no cabe en el título. Tres filósofos y un dramaturgo que sintetizan la tragedia de la Civilización Occidental a la hora de dilucidar su problema intelectual o espiritual básico: ¿Qué somos? ¿Cómo se define Lo Humano? Una pregunta que requirió 2.500 años ¡¡para NO ser respondida!! Para que Heidegger llegara al final del camino a la misma respuesta que Heráclito había dado al inicio del mismo: ¡¡que somos tan sólo una “Posibilidad de Ser”, esto es, una Nada!! Una respuesta a la que el Budismo, el Taoísmo y, en general, la Espiritualidad Oriental -igual que Heráclito- ya le habían llegado hace 25 siglos.

Porque Parménides y Shakespeare se dejaron entrampar por la Noción de Ser. Que el Ser ES y el No Ser NO ES, dijo Parménides, embarcando a Occidente en ese inmenso error, en el apego a lo que ES de manera definida, finita, permanente y estable. Una Noción que algún sentido tiene cuando atañe a la Naturaleza; que en algo ayuda a captar el Ser de las cosas mundanas, el de todos los entes que no son nuestro Espíritu. Un codo o un tobillo, sin la menor duda, o son o no son, para ellos no caben las indefiniciones. Y allí apareció el buenazo de Shakespeare para reforzar esa idea errónea. Y Hamlet, creo, el héroe shakesperiano por excelencia, planteó su famosa disyuntiva: “To be or not to be, that is the question”; Ser o No Ser, esa es la cuestión esencial. Y Occidente se quedó anclado en esa tontería. Una “Verdad” que es verdad para la Naturaleza, pero que nada tiene que ver con el Espíritu. Porque éste ¡¡puede Ser y No Ser al mismo tiempo!! Porque un Ser Humano que tenga definido su Ser, o sea, que sepa lo que él ES, es tan solo un pobre Ser Humano.

Frente a Parménides y Shakespeare, Heidegger vino para, por fin, dar en el clavo. Para decir que el “Ser” de los Humanos, es decir, el “Ser” del Espíritu, es tan solo una “Posibilidad de Ser”, esto es, que nosotros no tenemos ningún Ser definido, que podemos cambiar nuestras convicciones más profundas -y, sobre todo, nuestros Valores Morales-, en cuestión de segundos, en un instante o, mejor dicho, a cada instante. Y Heidegger acuñó la poderosísima noción delDasein, el “Ser-Ahí”, el ser en el instante ¡¡a cada instante!! Porque a cada segundo que vivimos podemos cambiar el sentido mas hondo de nuestro Ser. Y -contemporáneo con Heidegger- el poeta español, Antonio Machado, lo expresó en palabras mucho mas hermosas y accesibles: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Al pasar se hace camino y al volver la vista atrás, vemos la senda que jamás hemos de volver a pisar”.

De manera increíble, exactamente lo mismo que Heráclito dijo hace 2.500 años: ¡¡que “nadie se baña dos veces en el mismo río”!! Porque, por ser casi como el Espíritu, un puro fluir, el río en el que me estoy bañando ya no es el mismo en el que hace un rato me sumergí, esas aguas ya van muy lejos. Exactamente lo mismo que ocurre con el Ser de los Humanos, esto es, con su Espíritu: que es un fluir mucho más profundo ¡¡y mucho más fluyente!!, que el Ser del río. Entre otras cosas, porque el río no puede influir sobre su Ser; que en su caso es un Ser fluyente… pero inconsciente. Nosotros los humanos, por el contrario, si podemos influir conscientemente sobre nuestro Ser, si podemos pasar de egoístas y “ratas peludas” a solidarios y piadosos, en cuanto lo decidamos. Que es la manera más poderosa de ser fluyentes, de no poder bañarse dos veces en el mismo río: el poder influir sobre lo que somos. 

Publicado en El Universal (Venezuela) el domingo 29 de septiembre de 2013.

Los pájaros se van con la muerte


Una magnífica película de Thaelman Urgelles y una buena oportunidad -en mi caso particular- para reflexionar sobre lo que podríamos llamar laEspiritualidad Primitiva. Cosa que agradezco a mi viejo amigo; con el recuerdo permanente del hermoso esfuerzo que hace 20 años hicimos juntos en Catia. ¡¡Y mis saludos para la gente de Procatia!! Una Espiritualidad Primitiva muy distinta de la que se practica en las grandes Religiones -entre el Cristianismo-; una que se centra en lo que podríamos llamar Deidades Secundarias, menores, regionales o locales. En este caso, el culto a María Lionza.

Viendo la película de Thaelman y reflexionando sobre lo importante que se ha tornado para mí la meditación sobre la Dimensión Espiritual de lo Humano y sobre la conexión de todo ello con el Cristianismo, es imposible no aterrizar en una pregunta acuciante: ¿Es en realidad tan abismal la diferencia entre esta Espiritualidad Primitiva -y local- y la Espiritualidad Cristiana, sin duda mucho más culta, refinada y profunda; y, sobre todo, de carácter mundial, practicada por cientos de millones de personas? Y, para ir más al meollo del asunto: ¿Cuán inmensamente lejos está el Culto a María Lionza de los enfoques filosóficos, místicos y aun académicos con los que el Catolicismo se conecta? ¿Cuán lejos están las creencias de Sorte de poder asumir las fertilísimas discusiones que el Cristianismo se planteó a todo lo largo de la Edad Media (época de un Oscurantismo lamentable) acerca de la comprensión de Lo Humano?

Un deseo de profundizar en el asunto que tal vez podría reforzarse con una aguda e impactante declaración que Thaelman dio a la prensa en estos días: “Quise hacer una película diferente y mostrar que los grandes conflictos personales no ocurren sólo de la clase media para arriba”. Un inteligente llamado de atención para quienes como yo se plantean el problema espiritual en términos miopemente individuales; sin ese interesante ribete “clasista” que Thaelman asoma y, sobre todo, que aborda de manera profunda en su película: Una cosa es el problema de la Espiritualidad para un cuasiintelectual de clase media, cómodamente instalado en el Este de la ciudad ¡¡y otra, abismalmente distinta, es ese mismo problema para una mujer casi analfabeta, inculta y elemental, empeñada en castrarle a su hija el deseo de estudiar (en una angustiosa escena, la chamita le dice a la madre que quiere hacerlo y ésta le contesta que “¿para qué?”).

Una cosa es el problema de la Espiritualidad, la Ética y los Valores ¡¡cuando se está en contacto con los 3.000 años que Occidente tiene en su haber, con toda la Filosofía Griega, la Escolástica Medieval, la Modernidad Cartesiana y el Nihilismo Nietzscheano, entre pecho y espalda!! y otra muy distinta es esa misma Espiritualidad, Ética y Valores, en una barriada pobre, con la presión o el recuerdo permanente de una bestia -el esposo- que pasaba en cuestión de segundos de la golpiza más brutal a la violación más grotesca.

Ojalá Thaelman se anime a hacerle un seguimiento, anexo o posdata a su película: tal vez un cortometraje sobre lo que podría ser la Profundización en la Espiritualidad de esta extraordinaria mujer, muy pobre y primitiva, viviendo en la miseria. Buena parte del éxito de dicho trabajo ya estaría garantizado por las extraordinarias actuaciones de Carlota Sosa y de todos los otros actores y actrices de la película. Gracias a Edilio Peña, por la versión original para el teatro. … Y, por supuesto, a Malena Roncayolo. ¡¡Ah… y lo más importante, no dejes de ver la película!! 

 

Publicado el domingo 22 de septiembre de 2013 en El Universal (Venezuela)

Mi amigo maracucho…


Me llama -menos agresivo que de costumbre: “Mirá, Emeterio, he recibido el documento, ese que vos y Maxim Ross escribieron pa’ responderle a Miguel Ángel Landa”.

-Ajá, Bingen ¿y entonces?

-”¿Cómo que entonces, chico? Vos te la dais de inteligente, tenéis que saber por qué te llamo”.

-No pana, no sé; no soy adivino ni me las doy de inteligente.

-”Muy sencillo, chico. ¿Por qué no escribís tu columna en un lenguaje tan comprensible como el que usaron con Landa? ¿Por qué tiene uno que calarse esos artículos tuyos tan difíciles?”.

-Bueno pana… 

-”Yo no soy ninguna pana, deja de llamarme pana, eso será en El Tigre que se dice así, aquí en Maracaibo es olleta y yo no soy una olleta”.

-Bueno, cálmate, no escribo los artículos tan sencillos como esa Carta para Landa, porque una cosa es un escrito divulgativo como ese y otra es repensar el Capitalismo, ¡¡que está clamando por una refacción!!

-”¿Te fijáis? ¿Por qué tienes de emplear esa palabrota, refacción, si puedes decir reparación? Pero, okey, explícame, entonces, qué es Lo Humano en términos sencillitos”.

-Bueno, yo tengo un librito que se llama ¿Qué es lo Humano en ti?

-”No, nada que ver con tu librito, que ya me lo he leído tres veces e igual no entiendo nada”.

-OK, pana, digo mijo: solo para (heurísticamente) partir de allí, dime qué entiendes tú por Lo Humano.

-”¿Heu… queeé? ¿Te fijáis? Otra vez tus palabrotas. Heurístico, ¡¡que molleja!! te aseguro que el 97% de los que te leen, no sabe su significado. Que pedante. Pero ni se te ocurra explicarme lo de heurístico, dime tan solo qué es Lo Humano. Y si en algo te ayuda (heurísticamente) el que yo te diga como entiendo Lo Humano, es muy fácil: Animal Racional“.

-¿Te fijas? Esa es una definición zonza.

-”Deja de estar llamando zonzo a tuel mundo, que le das argumentos a los que escriben contra ti en Tal Cual“.

-OK, digamos que es una definición inconsistente, porque nosotros no somos “en lo esencial” ni animales ni racionales. Claro que somos animales… por lo que al cuerpo atañe; comemos y defecamos igualito que ellos, pero ¡¡no somos animales!! Porque lo esencial de nosotros es el Espíritu, la posibilidad de imponerle a éste una Ética… Y yo no he visto al primer alacrán obligándose a no clavar su ponzoña. Ellos, los animales, no deciden nada, nosotros sí.

-”Bueno, está bien, me convenciste… por lo que a Animal se refiere; pero por qué dices que tampoco somos racionales, cuando es obvio que lo somos”.

-Yo no dije que no seamos racionales, dije que esa no es la condición esencialque nos define. Cualquier computadora, de la generación que sea, es más racional que nosotros, los humanos.

-”Y, entonces ¿qué define a lo Humano?”.

-La Ética, pana. Y si aún quieres aferrarte a Lo Animal, seríamos, en todo caso, Animales Morales.

-”Me estáis cobeando, usas las palabras Ética y Moral, según lo que te convenga, como si fueran sinónimas”.

-¡¡Son sinónimas!! La única diferencia es que en griego se dice Ethos (Ética) y los latinos la tradujeron por Mores (Moral).

-”Se va a molestar el tipo que te critica en Tal Cual“.

-¡¡A vértica, chico, que se moleste!! Vértica es un vocablo muy zuliano, cuya versión extrema -Reverticación- es la síntesis de lo maracucho.

 

Publicado en El Universal el domingo 15 de septiembre de 2013. 

Yo “debo”, pero y si no lo hago, ¿qué?


Tal vez nada ayude a captar mejor los dramáticos rollos y embrollos de la Filosofía (y, de paso, como “por no dejar”, a intuir mejor el por qué de su rotundo fracaso) que familiarizarse un poco con la insalvable diferencia -con el abismal farallón- que separa a la Ética de la Lógica. Siendo ésta la forma de ser del Mundo, o sea, de la Naturaleza (incluido el cuerpo humano e incluso la estructura fisiológica y neurológica del cerebro); y siendo aquélla, la Ética, la “Forma de Ser del Espíritu”. “Forma de Ser”, con tantas comillas como se nos ocurra, para indicar que el Espíritu no tiene, en lo más mínimo, ninguna “Forma de Ser”; que ÉL no es de ninguna manera específica, “razón” por la cual se tornan del todo zonzos nuestros mejores esfuerzos por comprenderlo; motivo por el cual ÉL es infinitamente inescrutable.

Con lo cual, de una vez, completamos el “Bingo”: porque esa es -de manera precisa- la razón por la cual fracasa la Filosofía (estruendosa o silenciosamente ¿qué importa?). Porque de las dos esferas que Sócrates, Platón y Aristóteles pretendieron entender: la Naturaleza, por un lado y el Espíritu, por el otro (esto es, la Lógica, por un lado y la Ética por el otro); aquélla, la de la Naturaleza, le fue arrebatada -a la Filosofía- por la Ciencia, que la entendió muchísimo mejor; en tanto que ésta, la del Espíritu, les resultó absolutamente indesentrañable, tanto a la Filosofía como a la Ciencia.

Una indesentrañabilidad que tiene que ver con la radical diferencia que media entre la Ética o Moral, por un lado y la Lógica o Razón por el otro. Éstas dos últimas (que son exactamente Lo Mismo, porque la única diferencia es que “lógica” se decía en griego y “razón” en latín) referidas al Ser del Mundo y de la Naturaleza, una Forma de Ser Definitiva, Permanente, Estable y, sobre todo, Finita (porque, sin la menor duda, esta mano con la que escribo empieza en la muñeca, termina en la punta de mis dedos… ¡¡y se acabó!!). Y aquéllas, la Moral y la Ética, que también son exactamente Lo Mismo (por piedad, no sigamos repitiendo que son dos cosas distintas, porque la única diferencia entre ellas es, otra vez, que “ética” se decía en griego y “moral” en latín), referidas a la Forma de Ser del Espíritu o sea, referidas ¡¡a absolutamente nada!! Porque -como ya dije- el Espíritu no es de ninguna manera definitiva y mucho menos finita. Porque, sin ninguna duda, exactamente al contrario de mi mano ¡¡mi Espíritu no empieza ni termina en ninguna parte!!

Todo lo cual (y lo que más me interesa enfatizar: la condición inasible o inexpresable de la Ética, su carácter plenamente antitético con cualquier otraForma de Ser, lo que la convierte de manera radical en una Pura Posibilidad de Ser, en la negación de la noción básica de la Filosofía: el Ser); todo lo cual, decíamos, se sintetiza en esa sugestiva frase con la que titulamos este artículo y con la que Ludwig Wittgenstein alude a la Ética: “Yo debo, pero y si no lo hago, ¿qué?”. Que es, en mi opinión, una forma muy poderosa -y muy hermosa- de decretar la Muerte de la Filosofía. Porque dicha frase convierte a la Ética (o sea, ¡¡a la disciplina esencial que se ocupa del Espíritu, al componente clave de la Filosofía!!) en una esfera absolutamente indefinida e inasible. ¿Qué me va a pasar si no soy consecuente con mis Valores Éticos? ¿Qué me van a hacer si no cumplo con mis compromisos morales? ¿Iré preso, no iré al cielo, me excomulgarán o tendré que asumir el rechazo y el escarnio de mis conciudadanos? Ante todo lo cual siempre podré responder con ese aberrante ¿y qué?

 

Publicado en El Universal (Venezuela) el domingo 8 de septiembre de 2013.

Ética y Lógica en Wittgenstein


Hace años intenté hablar de Wittgenstein en esta columna y casi me matan. “¿Cómo se te ocurre, si la Filosofía es tan enredada y, encima, Wittgenstein es ilegible? Además, ¿qué le importa a la gente si aquélla fracasó, se murió o quebró? ¿Quién anda preocupándose a estas alturas por Platón, Aristóteles, Kant o Hegel?”. Pero ahora, con varios años de por medio y, sobre todo, con el creciente interés de los lectores por la Ética, tal vez quepa rememorar a Wittgenstein.

Un buen punto de abordaje, es la diferencia abismal que este filósofo establece entre la Lógica y la Ética. Aquélla tratada casi despectivamente, casi como una tontería y la Ética vista como algo infinitamente profundo e inaccesible. La Lógica como prosaica y atinente al Mundo y la Ética como algo trascendente que alude al Espíritu, a la Mística, al “Más Allá” de todo lo que podemos entender y, por supuesto, a Dios. Por ambas vías -la despectividad hacia la Lógica y la inaccesibilidad de la Ética- Wittgenstein es clave para reflexionar sobre la indudable ¡¡Quiebra de la Filosofía!! Porque ésta desarrolló sólo la Lógica (que dicho filósofo trata con un menosprecio profundo) y fracasó del todo con la Ética, la esfera esencial en la que se conforma Lo Humano.

Pero dejemos que hable el genio: cito de su Tractatus Lógico-Philosophicus, estructurado en puntos y subpuntos, razón por la cual no indico las páginas. Si va Ud. a tomar el Curso o Taller que hoy -con este artículo- iniciamos, consiga dicho libro, una obra casi ilegible y con un formulero infernal, pero de la cual podemos extraer lo esencial de la Quiebra de la Filosofía… y del resurgimiento de la Mística y la Religión, lo que realmente me interesa.

Dice Wittgenstein: “6.1. Las proposiciones lógicas son tautologías. 6.11. ¡¡No dicen nada!! (Son analíticas). 6.111. Las teorías que presentan una proposición lógica como llena de contenido son siempre falsas… 6.41. El sentido del mundo reside fuera de él… ¡¡en él no hay valor alguno, y si lo hubiera carecería de valor!! Si hay algún valor ha de residir fuera de todo suceder y ser-así. Porque todo suceder y ser-así son casuales. Lo que los hace no-casuales no puede residir en el mundo; porque sería casual a su vez. Ha de residir fuera del mundo. 6.42. ¡¡Por eso tampoco puede haber proposiciones éticas!! 6.421, ¡¡Está claro que la ética no es expresable!! La ética es transcendental. 6.422. Ante una ley ética de la forma “tú debes… “, el primer pensamiento es: ¿y qué, si no lo hago”. 

He hecho cambios irrelevantes en el texto; e introducido algunas dobles admiraciones, para ideas demasiado contundentes, increíbles o escandalosas.

Detrás del “Mundo de la Lógica”, éste, en el cual vivimos y en el que todo es tautológico, banal ¡¡e intrascendente!! detrás de todo ello se ubican la Ética, el Espíritu y Dios: lo único que le da sentido al Mundo y a la Vida. Porque “la ciencia nos resuelve todos los problemas irrelevantes” (una idea que está en elTractatus, pero que no pude ubicar); los relevantes, los que atañen a la Ética, esos no nos los resuelven ni la Lógica ni la Ciencia. En ese Mundo Místico, es nuestro Espíritu el que dice no “Yo debo pero y si no lo hago ¿qué?” (como sugiere Wittgenstein), sino más bien “Yo debo, porque yo puedo imponerme a mí mismo la Ética”. La única forma de asumir contundentemente la Esfera de la Moral: ¡¡Apelar a la infinitud del Espíritu!! Posdata: Abrimos curso o taller, organizado por Cedice. 

Publicado por Emeterio en El Universal (Venezuela) el domingo 1 de septiembre de 2013.

A veces, el Fin sí justifica los Medios


Es la afectuosa batalla campal con los lectores: Una bella mujer se me acerca en el Cineforo sobre De Navíos, Ron y Chocolate, la hermosa película de Malena Roncayolo: “Una de dos, doctor: o usted está escribiendo más sencillo o yo he ido aprendiendo a entender ese lenguaje enrevesado suyo, porque este último artículo, el del Pragmatismo, lo entendí completico”. Pero un amigo, empresario maracucho, me llama para armarme un lío; él y algunos panas suyos: “Mirá, Emeterio (“mirá” con acento en la a), estamos aquí despotricando de ti, porque no puede ser que tú, una de las mejores mentes que tenemos en la Oposición, un tipo con una gran ‘Capacidad de Convocatoria’, se dedique a hablar de esas cosas enredadas que tú hablas. ¿Por qué no te dedicás a ‘lo tuyo’ chico, o sea, a explicarnos los inmensos rollos de la Economía?”.

¿Cómo explicarle que “esas cosas enredadas de las que yo hablo” -la Ética, los Valores, la Responsabilidad Moral de la Empresa, etc.- son infinitamente más importantes que la Economía (con todo el respeto para mis colegas economistas), porque aquellas tienen que ver con el Desarrollo Espiritual de los seres humanos, sin el cual -tal como nos ocurre hoy a los venezolanos, a los del Gobierno y a los de la Oposición-, sin el cual, decía, nada de lo demás, ni la Economía ni la Política ni el Derecho, tienen sentido.

Y, finalmente, un lector nos dice en el mail: “Usted es un tramposo, doctor, nos hace creer que se está acercando a la Religión y, de repente, nos suelta en su artículo pasado, que “El Fin sí justifica los medios” y que esta idea de Maquiavelo es “un hachazo absolutamente incontrovertible que deja claro cuán hipócrita es toda Ética”. Yo creo que ni usted mismo se entiende, profesor.

Bueno, estimado amigo, no lo tome tan al pie de la letra, tal vez me excedí con lo de que “toda ética es hipócrita”. Lo único que quise fue atentar contra esa manía, muy generalizada -y dogmática hasta más no poder-, de creer que los Principios y Valores Morales son absolutos, inflexibles. Que no son, como en realidad lo son, profundamente relativos. O, tal vez peor, una variante de dicha idea: que los Valores pueden flexibilizarse un poco, pero que los Principios, ellos sí, son Absolutos. Porque si no, caeríamos en un despelote ético… ¡¡Como si no viviéramos en un Despelote Ético!

Con la idea de que “El Fin no justifica los Medios” ocurrió exactamente eso: se la convirtió en un dogma primitivo que le ha hecho un gran daño a la Humanidad. Porque con ella ocurre lo mismo que con todos los Principios y Valores Morales: que ellos son válidos “en general”, muy “en general”, pero que sólo sabremos si finalmente son válidos o “deben ser” respetados, cuando se nos presenten las circunstancias concretas en las que, ante un Dilema Ético, soy yo -o cada quien-, el que debe decidir si los respeta o no. “Matar es malo”, sin duda; o, más explícitamente: yo respeto radicalmente los Principios o Mandamientos Éticos del “No matarás” o “No robarás”; pero si ante la posibilidad de volarle los sesos al “Hijo de su señora madre de vida licenciosa”, que amenaza con matarme a mi hija o si ante la necesidad de robar para que ella no se me muera de hambre, si ante cualquiera de esas dos situaciones, yo decidiera que mis Principios y Valores son absolutos y que yo no voy a violarlos de ninguna manera; si yo los respeto, creyendo que eso me convierte en un “Ser Ético” -es decir, si yo dejo que me maten a mi hija o que ésta se me muera de hambre- cualquiera podría pensar que más bien me convierto en un auténtico imbécil. 

Publicado por Emeterio en El Universal (Venezuela) el domingo 25 de agosto de 2013.