Capitalismo y Catolicismo


Gracias a la gente que vino al Primer Foro sobre EL PROBLEMA DEL MAL. Lamento haber sido tan drástico en mi ponencia, pero hay que empezar a decir ciertas cosas pesadas con firmeza. Por ejemplo: a) Que la Razón no tiene la menor posibilidad de captar los valores morales: Bien, Justicia, Fe, Lealtad, etc. Y b) ¡que fue por ello! que fracasó la Filosofía… porque Platón, Aristóteles o Kant no podían abordar en serio el problema esencial: el de la Ética y el del Espíritu. Y que es precisamente por eso -porque no hay conexión racional entre la Moral y la Razón- por lo que Dios se torna ineludible. ¡ÉL es ese abismo! ¿Qué hará un ateo ante el vacío insondable, ante la Nada absoluta que separa a la Ética de la Razón?

Me disculpo también por mi trato para con Jon Sobrino, teólogo de la liberación, en el artículo anterior. Intenté ser respetuoso, pero -repito- hay cosas que tienen que ser dichas con dureza: la crítica marxista al capitalismo (que practica Sobrino) es sencillamente infantil. Frente al COMEFLORISMO hermoso que cree que es viable “una civilización del trabajo” negadora del capital, frente a los que no han captado ¡que no hay alternativas a la Economía de Mercado!, y que el Capital es precisamente la única fuerza capaz de producir los bienes necesarios para derrotar a la pobreza, frente a la ingenuidad que le hace el juego al comunismo de Chávez que nos está destruyendo el país, frente a todo ello, digo, no cabe sino la FIRMEZA RESPETUOSA más dura de la que seamos capaces.

De lo que se trata es de entender ¡QUE LA RENTABILIDAD ES INELUDIBLE! Que el capital intelectual o “el conocimiento convertido en capital” existen. Que capital es la simple diferencia de inteligencia, creatividad, imaginación o capacidad emprendedora, que pueda existir entre los seres humanos. Y que ¡por esa diferencia! el margen entre las remuneraciones factoriales puede llegar a ser inmenso, generando así el verdadero problema: la acumulación de capital, la posibilidad cierta de que esa REMUNERACIÓN DIFERENCIAL se acumule, ¡generando más capital sin necesidad de trabajar, crear, imaginar o emprender absolutamente más nada; como una consecuencia ARCHILEGÍTIMAde la Propiedad Privada!

Esa realidad poderosa –EL CAPITAL– que está implícita, repito, aún en la más mínima diferencia de talentos entre dos seres humanos, sólo puede ser eliminada por el totalitarismo comunista, por la liquidación criminal de la propiedad privada y la libertad individual, por esa cosa horrenda que fracasó en la Unión Soviética, en China y en todas partes y que Chávez intenta revivir en Venezuela.

La otra forma de enfrentarse al Capital es humanizándolo, penetrando decididamente en ese profundo núcleo natural o animal suyo –¡LA RENTABILIDAD!– para intentar espiritualizarla. Hoy se ha impuesto ya la Responsabilidad Social de la Empresa, pero hay que empezar a plantearse su Responsabilidad Moral. El verdadero problema no es mejorar un poco el nivel de vida de la gente más pobre, sino ¡asumirlos como seres humanos, contribuir a su desarrollo espiritual! La moral está muy bien, pero es necesario atacar el verdadero problema: la fuerza natural o animal de la Rentabilidad Capitalista. La presión que el Mercado ejerce sobre la psiquis humana, es tan grande, ¡que no basta la moral para contrarrestarla! Es necesario plantearse, ya, la necesidad de una fuerza superior -la religión o la trascendencia del Espíritu- para humanizar a una NATURALEZA tan brutal como el Capitalismo. Ojalá el Catolicismo asuma ese papel que ya el Budismo se está planteando.

Publicado por Emeterio en El Universal, Notitarde y Los Andes el 13 de junio de 2010.

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4 pensamientos en “Capitalismo y Catolicismo

  1. José R dice:

    La Rentabilidad es el trofeo que persigue el hombre en la vida en la sociedad civilizada (democráticas); quitarle o limitarle esa posibilidad es quitarle la libertad que le ha dada el consenso democrático. Si aceptamos que con el comunismo se está violando el derecho a la propiedad privada, proponer o pensar que la Rentabilidad es un “pecado”, al dejarlo a la religión que lo castigue, también es violatorio del derecho consensuado o democrático que tienen los hombres a utilizar todas sus capacidades (inteligencia, actitudes y conocimiento) para ser más eficientes y poder capitalizar; es también quitarle la libertad a ser diferentes.

    Continuar con la idea de que el capitalismo es la causa de la pobreza es desconocer, premeditadamente o por ignorancia, la heterogeneidad humana.

    La Rentabilidad y su producto, el capital, es parte de la vida material o humana de las personas en sociedades civilizadas; la Espiritualidad y su producto, la caridad, pertenece a ese abismo insondable, donde la religión busca también su producto final, igualar a todos los espíritus.

    Interpreto que con “humanizar el capital” se quiera convencer al inversionista de no ser tan competitivo, que le deja espacio y oportunidades a los pequeños y medianos inversionistas, o entregarle parte de su capital (por supuesto, a crédito) a nuevos emprendedores (también hay que suponer que el riesgo de ser novato, lo asuma el inversionista mayor).

    De acuerdo a ese interés, ya las sociedades democráticas han encontrado los mecanismos más idóneos: El crédito y sus garantías, La bolsa, las acciones, los títulos valores, la inversión y capitalización del capital social (ahorros y pensiones). Seguramente, en democracia, seguirán apareciendo nuevas formas o mecanismos que hagan más “social o humano al capital”.

    Si es a través de la Razón que se puede ser más eficiente para obtener la Rentabilidad, pero la Razón no es capaz de captar o conectarse con la Moral, entonces ¿cómo se puede espiritualizar la Rentabilidad?

    Creo también interpretar que el Budismo ha sido más eficiente en espiritualizar la naturaleza humana que el Catolicismo. ¿Se quiere sugerir con ello que lo conveniente es abandonar la vida material y pasar a la contemplación permanente del espíritu? ¿Es esa la mejor forma erradicar el capital? Y con ello ¿se eliminan las desigualdades, el capitalismo brutal y salvaje, y, definitivamente, se supera el problema de la pobreza?

  2. Nelly Arenas dice:

    Es uno de los escritos más lúcidos y convincentes que he leído sobre un tema tan espinoso: un golpe al higado de los trasnochados que nos gobiernan y sus seguidores; lástima que el dogma imposibilite su comprensión. Felicitaciones,

    Nelly Arenas

  3. Luis Pérez V. dice:

    Cada artículo de Emeterio Gómez me confirma que él corresponde a “El ocupante del cuarto A, vagón 14, era un profesor de filosofía que enseñaba la inexistencia de la mente…”

  4. Alma D. dice:

    Emeterio, me parece un poco limitado establecer que es tarea del Catolicismo cambiar el actual paradigma. El catolicismo es más que un recordatorio espiritual (donde se queda el budismo), es vivir en la verdad.
    Le cuento que en la universidad me fascinaron mil y una teorías, leía y analizaba sin parar, pero jamás llegaba a nada bueno, al contrario me llenaba de rabia frente al mundo. Pero encontré un libro que de seguro le puede ser de tanta utilidad como lo ha sido para mí:
    “Diario de Santa Faustina: La Divina Misericordia en mi alma”.
    Sin duda le aclarará más su visión, se lo aseguro.

    Atte.
    Alma D.

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