El Desafío Cristiano


Nada más natural que hablar de Jesucristo en Navidad. El Desafío Cristiano es un libro de Hans Küng, teólogo católico, que resume con exactitud lo que pienso acerca de la crisis profunda que vive la Civilización Occidental. Ni en la derecha ni en la izquierda ¡¡ni en el centro político o ideológico!! hay ninguna propuesta que ofrezca soluciones para dicha crisis. Una de esas escasas posibilidades reside en el Cristianismo, en la esperanza de que él pueda contribuir para que la Humanidad dé el salto crucial que requiere el desarrollo espiritual del Ser Humano; un formidable impulso Moral que no parece nada fácil y que de no producirse nos condenaría irremediablemente a una debacle.

Pero no es por casualidad que mi enfoque coincide con el de Küng, sino porque en buena medida fui formado por él. Leí, hace 20 años, su libro ¿Existe Dios? y su influencia sobre mí fue decisiva. En estas dos décadas he estudiado muchos otros autores sobre ese mismo tema (la quiebra de la Filosofía, el fraude de la Racionalidad y la falta de salidas para la Humanidad) y siempre se quedó allí, rezagada, la lectura de este otro libro de Küng, El Desafío Cristiano. Lo leo ahora y descubro en él una maravillosa síntesis de todo lo que pienso. ¡Sólo que Küng lo formuló hace más de 30 años! Copio entonces, con la venia del lector, unos pocos de sus párrafos que, como ya asomé, comparto plenamente.

Antes que nada, Eugenio Ionesco, demoledor, citado por Küng: “El mundo ha perdido su rumbo. No porque falten ideologías orientadoras, sino porque no conducen a ninguna parte”. “En la jaula de su planeta los hombres se mueven en círculos, porque han olvidado que se puede mirar al cielo… Como nosotros queremos solamente vivir, se nos ha hecho imposible vivir”. (El Desafío Cristiano, Edic. Cristiandad, pág. 41). Esa frase en cursivas es demasiado hermosa y potente: “Hemos olvidado mirar al cielo”, es una forma de decir que perdimos la noción de que somos seres trascendentes. Tal como lo dice Küng: “No se quiere hoy caminar en círculos. Por todas partes se busca la posibilidad de rebasar (de trascender)… la unidimensionalidad. Lo que Marcuse dice de ella describe muy bien la situación existencial del hombre moderno, a quien le faltan auténticas alternativas. El humanismo tecnológico-evolutivo, consciente de su unidimensionalidad… ha avistado el problema, pero no ha ofrecido hasta el momento ninguna alternativa. De igual manera el humanismo revolucionario-social ha demostrado tener clara conciencia del problema y de la crisis, pero hasta el momento no señala ni en Oriente ni en Occidente un camino viable de liberación” (pág. 41). El Humanismo Tecnológico-Evolutivo es la Derecha y el Humanismo Revolucionario-Social, la Izquierda. ¡¡Ya hace 30 años, ninguna de estas dos vertientes le ofrecía a la Humanidad la menor posibilidad de enfrentar la mencionada profunda crisis!!

“Necesario sería un auténtico trascender… una auténtica ascensión cualitativa desde la unidimensionalidad… que impera en nuestra sociedad hasta una verdadera y real alternativa. Semejante trascendencia, sin embargo, como sus mismos teóricos resignadamente atestiguan, ni siquiera se divisa… “. (Pág. 42). Con toda razón decía Küng, ya en 1978, que “semejante trascendencia ni siquiera se divisaba”. Hoy, 30 años después, esa falta de salidas es cada vez más apremiante y, evidentemente, ni la izquierda ni la derecha, tienen soluciones. El Comunismo ha fracasado estruendosamente y la única salida pareciera ser darle al Capitalismo el contenido moral que evidentemente no tiene.

Publicado por Emeterio Gómez en El Universal el 26 de diciembre de 2010.

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3 pensamientos en “El Desafío Cristiano

  1. José R dice:

    Comentario de JR a Emeterio:

    Cuando Jesucristo dijo “mi reino no es de este mundo” ya sabía de la incompatibilidad del espíritu con la vida material humana. No es la civilización occidental la que está en crisis, son las religiones que no logran que los humanos con el poder del Estado respeten el Estado de Derecho. El Emperador romano, igual al Estado de hoy utiliza el poder de la fuerza para dominar a la población descontenta, no obstante, la civilización humana ha encontrado en la Democracia liberal o el Capitalismo el mejor orden económico y político que controla el lado malo del humano (anti virtudes), autocorrigiéndose y adaptando El Estado de Derecho a nuevas circunstancias. Es en “el campo de batalla” de las interacciones humas donde se equilibran las fuerzas y se establecen los Estado de Derecho. El Comunismo es el estado de la civilización humana no superado, por lo tanto, no puede ser lo que obligue a darle contenido moral al Capitalismo.

    26.12.2010
    Carmen Ruiz
    3:33 PM
    El verdadero desafio que tenemos los cristianos y los que no lo son es aportar soluciones a las necesidades sociales del hombre en nuestro tiempo, basado sobre todo en la búsqueda de la justicia social, la libertad y la responsabilidad de cada uno que profesamos una fé en Cristo, el cuál nos dejó un mandamiento, que nos amemos unos a otros, como a nosotros mismos, cuando comprendamos esto, entonces superaremos éste desafio, dejando a un lado nuestros propios intereses…

    Jr comenta opinión de Carmen Ruiz
    Para abarcar todas las “necesidades sociales” y “justicia social” en la sociedad civilizada de hoy habría que escribir una enciclopedia sin lograr conseguir ninguna solución, tan imposible como lograr la igualdad entre los humanos en sociedad. Son tres construcciones gramaticales distintas con el mismo deseo, imposible de lograr, por tanto, es una utopía.
    El comunismo y el cristianismo laico popular convergen en el mismo objetivo, aunque lo buscan con procedimientos distintos: La utopía de la igualdad social de los humanos. Los comunistas lo pretenden desde la vida material humana a través de la fuerza, de “quitar a los que más tienen y repartir entre los más necesitados”. El cristianismo laico popular pretende la igualdad en la vida material, pero a través del espíritu, convocando la buena voluntad de los que más tienen para que lo compartan con los que menos tienen. Es una utopía mayor al Comunismo.
    El cristianismo ortodoxo no espera la justicia social con la pretensión de la igualdad entre los humanos, sino que apela al sentimiento humano de la buena voluntad, invitando a “amar al próximo como a sí mismo”, advirtiendo a los humanos a que no se conviertan en predadores de otros humanos, que no utilicen su superioridad para subyugar a los más débiles, por el contrario, se evoca la caridad para ayudar a solventar sus necesidades más básicas. Pero se debe advertir que el interés material del humano no es compatible con sus sentimientos, por eso, el sentimiento de buena voluntad no pasa más allá de la caridad. Y la caridad no soluciona el problema de la pobreza en las sociedades modernas. La historia de los hechos nos ha demostrado que la solución para disminuir la pobreza está en la producción de riqueza, y el orden social capitalista ha demostrado ser el más eficiente.
    Resulta una paradoja pensar que el Capitalismo asuma la Moral como un factor de producción, que por ser inmaterial no es un recurso. Tampoco que todos los productores y comerciantes acuerden bajar el margen de ganancia porque dejaría de haber competencia, el mercado no actuaría como regulador de la eficiencia, se entraría en un oligopolio de la ineficiencia, los postulados de la Economía dejarían de funcionar, no habría Capitalismo, se volvería a la artesanía general y al trabajo comunal.
    Es una hipocresía invocar la “Moral al Capitalismo”, que no tiene cuerpo, no tiene alma, es un modo de vida de una sociedad moderna, donde la dinámica interactiva de los ciudadanos le da un carácter de sistema abierto a la convivencia de millones de personas. La sociedad moderna no es un monasterio de muy pocas personas donde la materia prima es la religión y el consumo es la contemplación espiritual de Dios. Tampoco se le puede atribuir características de un sistema cerrado porque la interacción entre los monjes es insignificante ante el intercambio principal personal, intangible e infinito: entre el monje y Dios.
    La solución que el Capitalismo aporta al problema de la pobreza tiene dos vertientes. Una, la de abrir oportunidades de trabajo productivo a millones de ciudadanos, y la otra, utilizar parte de sus ahorros en obras sociales. Que a través de este mecanismo baja los impuestos, sí, pero la disminución nunca es mayor al valor del monto destinado a la Asistencia social, y es más eficaz la administración que ejercería el Estado, y evita la corrupción burocrática.
    El desafío no es de los cristianos ni del cristianismo, es de todos los ciudadanos de la sociedad donde se convive. Y no es con fe ni con deseo que la esperanza se hace tangible, es con la adquisición de conocimientos y con empeño de las realizaciones personales. En la medida que cada ciudadano se supere, ayuda al resto de la masa a superarse. El que no tiene nada, nada puede ofrecer ni compartir.
    Las instituciones que mayor responsabilidad tienen en la superación de la pobreza son El Estado, y las organizaciones políticas, que son la materia prima del Estado. A los ciudadanos integrantes de las organizaciones políticas es a quien hay que convocar a que observen la ética de la democracia liberal como insumo de la responsabilidad social. Pero el mayor desafío cristiano, donde es más efectiva la labor evangelizadora, es en la información de las masas sobre los valores, principios y mecanismos del sistema democrático liberal. Un ciudadano que conozca las ventajas que obtiene con el sistema democrático liberal, por comparación con otras formas de organización política, deja de ser materia prima de la política populista y demagógica, y obliga a los políticos a temer mayor respeto por el ciudadano, de sus deseos y necesidades. Un ciudadano en esas circunstancias, comprende mejor el mensaje de Cristo; comprende que el trabajo material y espiritual es personal, y deja de esperar piedad y compasión. Deja de ser un ciudadano dependiente y pasa a ser un ciudadano libre; deja de ser un instrumento del poder y pasa a ser actor de su propia existencia.
    Otra solución para impedir que la pobreza alcance dimensiones ingobernables es el control responsable de la natalidad. En este sentido la Iglesia aceptó, por fin, el uso del preservativo, pero hay otros medios mucho más eficaces para evitar la concepción irresponsable. En esta solución la Iglesia tiene mucha responsabilidad por el poder de convocatoria en las masas populares.
    Particularmente pienso que el Cristianismo lograría mayor eficacia evangelizadora si modernizara el evangelio. Aprecio que no se logra los resultados esperados el método utilizado de reseñar un pasaje de la vida de Cristo y sus apóstoles e identificar lo bueno o lo malo de hechos actuales a la luz de aquellos. Estimo que ese método resulta una “camisa de fuerza” para el sacerdote que tiene que “acomodar” circunstancias pasadas a circunstancias actuales, pero desprovistos de la intensión política. Estimo que el principio cristiano se comprendería mejor o más fácil su enseñanza al analizarlo directamente sobre los hechos de la realidad actual, a la luz de la intensión política que da origen a la acción tomada.
    La Iglesia ha adoptado este método para despojar al discurso de contenido político, librando a la iglesia de la inevitable contradicción con el Estado, lo que haría difícil convivir con éste. Sin embargo, separar lo espiritual y el evangelio cristiano de la política deja vacio el mensaje cristiano, sin contenido social.

    • Silamar dice:

      El verdadero desafìo del cristiano es dar testimonio, cumplir con los mas de 10 mandamientos de Dios y dejarse guiar no por hombres sino por el espíritu Santo, ser guiados por el espíritu de Dios como hacían los apóstoles de Cristo. en èl esta la revelación para vivir en gracia a Dios. no se tara de TEOLOGÍA, se trata de OBEDIENCIA (AMOR) a DIOS………

  2. Pablo Alzuru dice:

    Hola Don Emeterio, no soy filósofo, ni lo quiero ser, pero de sus escritos que los leo de vez en cuando, como quien no quiere la cosa, intuyo que Usted esta cerquita de descubrir la “Perla de Gran Precio”… yo que soy un simple lector y mucho menos escritor, ingeniero que además lo que le interesa son los números, la exactitud y el resultado, y que siempre he pensado que las personas que se encargan de estudiar y discutir cuestiones de “Alto Nivel”, puede ser que estén equivocadas también a muy “Alto Nivel”, ha pero eso si, entiendo que el error es libre… Hay un corito Cristiano muy sencillo, muy simple, pero que explica lo que Usted esta a punto de descubrir, pero que a mi parecer guabinea y no se entrega por entero… “Solo Dios hace al hombre feliz, Solo Dios hace al hombre Feliz, la vida es nada, todo se acaba, Solo Dios hace al hombre Feliz” y el nos llama “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20

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