Vladimir Villegas y el anticomunismo


Carece de sentido discutir con los chavistas acerca del comunismo. Porque ellos saben bien que están mintiendo, que defender una aberración es imposible, que China comunista y Vietnam avanzan desesperadamente hacia el capitalismo y que muy pronto Cuba hará lo mismo. En fin, saben que lo que hace Chávez es un remedo de Marx ¡que ya era, él mismo, un remedo!

Así que discutamos mejor con el apreciado y respetado periodista Vladimir Villegas: Comunismo vs. Anticomunismo, 20/07/10, en El Nacional. Dos preámbulos: 1) dices que el Gobierno está construyendo “el obeso capitalismo de Estado que ya conocimos”. ¿De verdad crees eso, pana? ¿Crees que el capitalismo de Estado es compatible con la eliminación de la propiedad privada, de la división del trabajo y sobre todo ¡de las remuneraciones diferenciales para calidades distintas del mismo!, tal como Chávez pretende? Y 2) dices que él tiene la “errada obsesión de doblegar al sector productivo y a la organización sindical”. ¿En serio, crees que doblegar sea la palabra adecuada para lo que Huguito quiere hacerle ¡al capitalismo!? ¿No será otro el vocablo Vladi, otro que igual tiene 8 letras e igual empieza por “d” y termina en “r”? Y una última pista: tiene una “t” y otra “r” en el medio.

Vayamos ahora a lo esencial, al verdadero problema, Villegas: El anticomunismo de hoy nada tiene que ver con el de antes. Ya no se trata de una posición ideológica de derecha, destinada a aplastar a la izquierda, a los pobres y a los bellitos ideales del comeflorismo global. Nada de eso panita. Hoy ya no aludimos a una propuesta política, ¡sino a una certeza lógica! Lo único que se requiere después de la caída del Muro de Berlín para ser un anticomunista feroz, es haber descubierto que el comunismo -en lugar de una utopía absurda- fue, mucho peor, una imbecilidad. Y no hablo de los socialismos reales que fracasaron dramáticamente ¡todos ellos! después de haber masacrado y asesinado a sus pueblos. Ni fue, como también dices: “un modelo que se cayó por el peso de sus aberraciones”. Nada de eso, Vladi, el problema es mucho más grave y -porque te aprecio- te ruego que hagas un esfuerzo para captarlo. El rollo es que el comunismo, el pensamiento de Marx y sobre todo su obra central, El Capital, fueron una sarta de pendejadas. Te lo juro hermano. Sé de lo que te hablo, consumí buena parte de mi vida estudiando esas sandeces… ¡y por un módico café te las explico!

Pero tu error más grave tampoco es ese. Es el que aparece al final del artículo. Creyéndote que un sector de la oposición está anclado en el anticomunismo, rematas: “por eso la necesidad de crear y fortalecer un nuevo espacio y abrir camino a una nueva esperanza… que pueda unificar al país en torno al modelo que se deriva de la Constitución de 1999”. ¡Guao!

A partir de esa Constitución no se puede construir nada, amigo. No sólo por razones políticas obvias, sino porque no hay en ella nada que se parezca a un modelo económico. Porque allí no se asume explícitamente al Mercado como la única forma viable de Economía. Porque la consecuencia última de poner en evidencia que el comunismo fue una tontera, Vladi, es la necesidad de intuir que ¡no hay alternativas al capitalismo! Que éste es, como alguien dijo: “la forma de ser de lo humano: el egoísmo puro y simple”. Que ningún otro modelo económico es viable y que la única salida es corregirle a la libre empresa sus inmensas deficiencias. Que el Capitalismo Solidario es el único verdadero chance de “abrirle camino a una nueva esperanza”, palabras tuyas.

Publicado por Emeterio en El Universal, Notitarde y Últimas Noticias el 15 de agosto de 2010.

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Un pensamiento en “Vladimir Villegas y el anticomunismo

  1. Rubén E. Rodríguez M. dice:

    He aquí un comentario un tanto atrasado – mis múltiples ocupaciones no me permitieron escribirlo en su debida oportunidad -, cosa que no lo invalida de ninguna manera. Se trata de cosas harto corroboradas por la experiencia y viene muy al caso con el tema expuesto. Quise expresarlo porque me parece muy importante lo afirmado por don Emeterio en este artículo. No veo otra alternativa que el Capitalismo Solidario porque todos deseamos gozar de mejores condiciones vitales. ¿Para qué trabajamos entonces? ¿Sólo por deporte? ¿Por amor al arte? Claro, hay cosas como la vocación; pero “amor con hambre no dura”… Nadie, en su sano juicio, va a querer pasar hambre e indecibles tribulaciones en aras de un sistema más bien político que económico. Y menos cuando los líderes vivirán como “la nata sobre la leche”, tal como harto pudo observarse en los fenecidos regímenes comunistas, porque vamos a estar claros: “el comunismo se hizo sólo para el pueblo, no para sus líderes.” El que crea otra cosa, sinceramente, vive de utopías irrealizables… esto es, cree en “pajaritos en estado de gravidez”… Si se quiere terminar de comprender bien el asunto, sólo basta mirar a los jerarcas de este régimen nefasto… Un saludo muy cordial, don Emeterio.

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