Comunismo, Maduro y Venezuela 2012-2013


Es exactamente al revés Maduro

Publicado por Emeterio Gómez en El Universal el 28 de abril de 2013

No es que por culpa del Capitalismo, el Ser Humano es egoísta, sino que porque el Ser Humano es egoísta, pana, profundamente egoísta, primitivo y animal, ¡¡la Economía no puede ser sino Capitalista!! El Capitalismo no es culpable de que el Hombre sea una bestia, tan solo lo asume como lo que es, como un animal. Que ya lo era muchos milenios antes de que surgiera el Capitalismo. Porque el egoísmo y la mezquindad tienen cientos de milenios, Nicolás, en tanto que el Capitalismo apenas tiene 500 añitos, 5 siglitos. Fueron esas dos ideas poderosas que en el Renacimiento (precisamente, antes de que surgiera la Economía de Mercado) tanto se discutieron; y las pongo en latín para pedantear un poco: Bellum omnium contra omnes (la guerra de todos contra todos) y Homo homini lupus (el Hombre lobo del hombre).

Ni es, como tú dices que Robert Redford cree (aludo a tu discurso del lunes, en el nombramiento de tu Gabinete Infinito), que porque el cine gringo es violento y muestra toda la bestialidad del Ser Humano, éste se vuelve violento; es otra vez al revés, panita, estrictamente al revés: que porque somos las bestias que somos, el cine no puede sino reflejar esa tragedia. De todas formas, hay para todos los gustos, Nico; para los que quieren vivir de ensueños e ilusiones, existen las novelitas o las películas “rosa”, las utopías, las ilusiones infantiles… y, sobre todo, el Socialismo del siglo XXI.

El problema con el Comunismo, pana, es que nunca entendió esto, que Marx jamás se asomó siquiera a esta tragedia que es el Ser Humano en el plano ético. Él mismo se comió su propia coba de que lo esencial que constituye al Hombre es la Economía… Se le olvidó un pequeñito detalle, una tonteriita, algo intrascendente para la constitución de Lo Humano, Maduro: la Moral… O más bien la carencia de Moral en el Hombre; nuestra constitución más profunda y primitiva, “natural” y animalesca, el Egoísmo, el Odio, la Mezquindad, “El hombre lobo del hombre”, etc. Milenios antes -vuelvo y te repito- ¡¡cientos de milenios antes de que apareciera la Economía de Mercado!!

Porque lo esencial del Capitalismo, Maduro (no del Capitalismo Maduro, sino del Capitalismo coma, Maduro, que lío con tu apellido, chamo), no es la Maximización de la Tasa de la Ganancia -como la Izquierda todavía cree-, sino la remuneración de los Factores Productivos de acuerdo a sus Productividades Marginales. Que es algo complejísimo -terriblemente enredao- pero que te lo puedo explicar sencillito… y gratis además: que si dos hombres tienen distintas capacidades, habilidades o dotaciones intelectuales y tú los contratas, sería sencillamente estúpido que pretendieras pagarles lo mismo. Pero mucho más que estúpido, sería simplemente injusto, es decir, ¡¡inmoral!! que les pagaras lo mismo. ¡¡Es un fenómeno estrictamente natural, que se le impone de manera ineludible a los capitalistas!!

Que fue exactamente lo que descubrieron los comunistas rusos, pero sobre todo –Madurín- los chinos, los sucesores de Mao, dirigidos por Deng Xiaoping:¡¡que había que regresar desesperadamente al capitalismo!! Que no hay otra forma eficiente de organizar la Economía. Razón por la cual China, que aún se cree comunista, es cada vez más radicalmente capitalista… ¡¡después de 30 años (1950-1980) matando chinos para instaurar el Comunismo!! Exactamente lo que está empezando a pasar en Cuba… después que los hermanitos Castro asesinaron a cuanta gente les dio la gana. Y exactamente lo que tendrán que hacer ustedes, Maduro (si es que nosotros, con Capriles y la MUD a la cabeza) los dejamos. 

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Un comunista maduro

Publicado en El Universal (VEN) el 21 de abril de 2013.

Cómo podríamos definir a un Comunista Maduro? Yo diría que es alguien que ya sabe que el Comunismo fue un absoluto fracaso, una estafa descarada. Que la liquidación de la Propiedad Privada y su sustitución por la Colectiva es unamaroma radicalmente inviable. Alguien que hace ya mucho tiempo entendió que Marx fue: o un sublime tonto o un estafador; que todas sus teorías fueron cuentos infantiles, tragables sólo por gente obnubilada por el afán ingenuotede ayudar a los más pobres… ¡¡a cualquier costo!! Alguien que ya captó que laLucha de Clases y la Explotación del Hombre por el Hombre fueron puras pistoladas. Porque ambas tesis están montadas sobre la Teoría de la Plusvalía, una de las ingenuidades más grandes que ha producido la Humanidad. Porque creerse que “El Trabajo es la fuente exclusiva -léase bien: la fuente exclusiva- de todo el Valor que se genera en una Economía Capitalista”; es decir, que el Empresario, el que pone el capital, descubre las oportunidades de inversión, asume los riesgos y, por si algo faltase, dirige el proceso productivo, esechupasangre miserable, no aporta nada a la creación de valor, sino que se lo expropia al obrero. Creerse esta cantinflada y difundirla, sólo puede ser obra de un Comunista Maduro. Que es la Primera Fase en la maduración comunista.

Porque la segunda fase, la de los Comunistas más Maduros, es ya sublime. Son los que llegaron a intuir que el Materialismo Histórico y el Dialéctico, incluido el Hegelianismo de Izquierda, fueron otra inmensa cobota, más culta pero mucho más cobota. Fue la bobería de que, de verdad, existe una Lógica Dialéctica, distinta y, por supuesto, superior a la Lógica Analítica. Pero, peor aún: es creer que pueda existir una Filosofía Materialista, con algún sentido. O sea, una filosofía que suponga -como supuso el bueno de Marx- que la Moral es un “Prejuicio pequeño burgués” y que toda la Evolución de la Humanidad se puede explicar por la conexión materialista dialéctica entre el Desarrollo de las Fuerzas Productivas y las Relaciones Sociales de Producción. Creerse todas estas ficciones y no detenerse ni un instante a pensar -como no se detuvo Marx- en el verdadero problema: el Desarrollo Moral y Espiritual contrahecho, distorsionado y aberrante de la Humanidad; el peso brutal que la Animalidad y la Propensión a la Guerra tuvieron siempre sobre el Hombre; no detenerse en todo esto, decía, solo puede ocurrírsele a un Comunista ya más Maduro.

Pero la fase más fascinante de un Comunista Madurón -de uno mucho más maduro-, es empezar a oír algún rumor extraño acerca de algo que no logra precisar; a veces cree escuchar un nombre: “Berlín”; parece que había un Muro; “1989”, derrumbaron algo. En alguna parte hubo un tipo llamado Stalin, una dictadura totalitaria y sangrienta de más de 30 años; y otro más fanático aún, cree oír algo así como Meo o Mao; “Pol Pot”, un millón de muertos en un país chiquitico. ¿Y por qué dirá esta gente que el Comunismo cubano fracasó, si yo estuve allí y no vi ningún fracaso? ¿Cómo se les ocurre decir que Fidel asesinó masivamente a sus adversarios? ¿Por qué sería que nadie, absolutamente nadie, arriesgó su vida para saltar el Muro de Berlín en dirección Oeste-Este? Qué casualidad que todos se hacían matar para saltar al revés. ¿Hubo alguien, alguna vez, que se lanzase a los tiburones, para venirse nadando de la Florida hasta Cuba? No puede ser, todos esos deben ser inventos para desprestigiar al Comunismo. Eso no fue lo que a mí me dijeron en mis cursos en Cuba. ¡¡Son puras especulaciones, malignos deseos de denigrar!!

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Insistirán con el comunismo

Publicado en El Universal (VEN) el 10 de marzo de 2013.

La muerte de Chávez podría ser vista -hegelianamente- como el último acto del Desarrollo de la Idea de Revolución, esto es, como la muerte de dicha Idea. Un “último acto” ya póstumo y bastante rezagado, por supuesto, porque en realidad todo se había acabado ya con la Caída del Muro de Berlín. Allí, en 1989, se cerró un ciclo de 400 años de historia de la Noción de Revolución. Esas cuatro centurias que se inician en el siglo XVII con el acceso de la Burguesía Inglesa al poder; y que llegan a su apogeo en 1789 con la Revolución Francesa que consolidó la Modernidad. En dichos 400 años, la Idea de Revolución tuvo dos fases muy bien diferenciadas: una, por demás loable y positiva y, la otra, la segunda, nefasta y lamentable. La primera fue la de las Revoluciones Burguesas, que produjeron un formidable salto hacia una Sociedad Superior; que impusieron radicalmente tres o cuatro ideas valiosísimas y elevadas: la Igualdad Plena entre los seres humanos, la Libertad Individual radical y profunda, la Autonomía de la Conciencia Individual, los Derechos Civiles y Políticos del ciudadano y, por sobre todas estas, ¡¡la Idea de Democracia!! La abolición de la Monarquía, el Feudalismo, la Aristocracia y la Esclavitud.

La segunda etapa de la Idea de Revolución, la Revolución Proletaria, o sea, el Comunismo, se desarrolló en los siglos XIX y XX y estuvo signada por una radical Inviabilidad, por la Utopía y la Barbarie que le generaron a la Humanidad un daño inmenso. Fue la pretensión necia de Marx, Lenin, Stalin, Trotsky, Mao, Pol Pot, el Che Guevara, Fidel Castro ¡¡y Chávez!!, de imponer a sangre y fuego el Socialismo, la igualdad material entre los seres humanos. Una Utopía imbécil que no pudo imponerse ¡¡ni aun con las dictaduras totalitarias que dichos procesos asumieron!! La Primera Etapa, la de las Revoluciones Burguesas, había asomado la Igualdad Jurídica, Política y Formal; la Igualdad de Derechos entre los seres humanos, que ya era muy difícil de lograr, pero que finalmente se impuso. La Segunda Etapa, en cambio, la de las Revoluciones Comunistas, pretendía igualar materialmente a los hombres, ¡¡hacerlos idénticos en los resultados!! Aunque sus niveles de Inteligencia y, sobre todo, de Creatividad, fuesen profundamente disímiles. Una ilusión que sólo se puede medio lograr o medio imponer por la fuerza de una Dictadura (la del Proletariado)… o por un Desarrollo Espiritual y Ético que, obviamente, la Humanidad está bien lejos de tener.

Con la muerte de Chávez, decíamos, se acaba definitivamente la pretensión de construir una Sociedad Socialista o Comunista -que son exactamente lo mismo- y se le abren las puertas a la otra vía, la de la Moral, la del Desarrollo Ético del Ser Humano, que por supuesto requiere de un esfuerzo espiritual muy grande. Un esfuerzo que empieza por descubrir algo que Occidente nos ha ocultado: ¡¡Que podemos influir o imponernos sobre nuestra condición moral, o sea, sobre nuestro propio Espíritu!! Porque de lo que se trata es de producir cambios en la “Naturaleza” misma de Lo Humano. Una “Naturaleza” que afortunadamente no es tal o, por lo menos, no tiene la dureza o inmodificabilidad de la “Verdadera” Naturaleza. Porque el “Ser” de Lo Humano no tiene esa especificidad o diferenciación radical del Ser de un perro, un chivo, una mesa o una tuerca. Una “Naturaleza” -la de Lo Humano- que puede modificarse, por mucho que tengamos que bucear en nuestro Espíritu, es decir, en la Inescrutabilidad Radical de nuestro Espíritu, o sea, en la Noción de Dios que sin la menor duda (adormecida) subyace en nosotros.

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