Fedecámaras, la MUD y el Capitalismo


Es comprensible que nuestros políticos y empresarios no quieran pronunciar siquiera la palabra Capitalismo. O, al menos, Economía de Mercado. Y en estos días, Daniel Santolo, secretario general de La Causa R, dijo que “¡¡El problema de Venezuela es de gestión, no ideológico!!” (titular de El Universal, 04-04-11). Y yo me quedé patitieso. Porque el problema central de este país, hoy, es precisa y profundamente ideológico: Tenemos que definir ¿con cuál modelo económico vamos a enfrentar al comunismo chavista? ¿Cuál es el tipo de aparato productivo que vamos a proponerle a los venezolanos?

Tal como plantea Santolo: “debemos decirle al país que vamos a salir de este Gobierno irresponsable e ineficiente con un plan mínimo, en el que se asiente qué vamos a hacer con la educación, la salud, el petróleo, la seguridad, las cárceles, etc.”. Pero, con todo mi respeto para usted y para La Causa R: si el asunto básico fuese que el Gobierno es irresponsable e ineficiente: ¡estaríamos ante un “problema de gestión” y no ante uno de carácter ideológico! Pero la verdadera tragedia, Daniel, es que Chávez nos lleva hacia el Comunismo, que éste es radicalmente inviable y que para enfrentarnos a él, el único modelo económico disponible es el Capitalismo. No hay más. Por muy izquierdista que usted sea, señor, ¡¡no tiene ningún otro modelo económico que proponer, se lo aseguro!!

Pero, exactamente lo mismo que en la MUD, ocurre en Fedecámaras: los empresarios -“Aunque usted no lo crea”- también se niegan a proferir la palabra clave: ¡¡Cuántos bypasses, para no decir Capitalismo o Mercado!! En este caso lo planteo con más soltura, porque a quien aludo es un buen amigo y no tengo que reiterarle demasiado mi respeto. Nelson Maldonado (“aspirante a dirigir Fedecámaras en el período 2011-2013”, El Nacional, 06-04-11), tampoco se atreve a decir “Capitalismo”. A tal punto, que el titular de la noticia es casi el mismo de Santolo: “¡Hay que combatir la ineficiencia que extingue inversiones!”.

Maldonado, justo es reconocerlo, llama por su nombre (Comunismo) a estaloquetera que vivimos. ¡¡Pero allí se queda!! A la hora de sugerir un modelo económico, se pierde en nociones colaterales: “la responsabilidad empresarial es la defensa de la propiedad privada, la libre iniciativa y la democracia”. “¡¡Pero me parece alentador apostar por… la transición democrática!!” (los signos de admiración y los puntos suspensivos son míos).

Hay que decirle a la gente, Nelson, que la alternativa es el Capitalismo. O, si crees que se requiere algo más suave, diles que no hay sino dos modelos económicos pensables: Capitalismo y Comunismo, pero que ¡solo aquél esviable! Diles que la utopía infantil comunista, es pensable, pero absolutamenteinviable; que, en ese sentido, es como un Elefante volador.

Pero dije al inicio que era comprensible que ni políticos ni empresarios se atrevieran a decir “Capitalismo”. La razón -hasta hace 22 años- era demasiado contundente: entre 1789, inicio de la Revolución Francesa y 1989, fin del Comunismo, el ambiente político occidental, estuvo fuertemente dominado por la Izquierda. Durante esos dos siglos, era inútil defender al Capitalismo o al Mercado, porque ellos fueron satanizados hasta la saciedad. Lo trágico -nos decía en estos días Isaías Medina, un agudo profesor ucabista- es que a pesar que desde hace 22 años, con la Caída del Muro, quedó demostrado el absoluto sinsentido del Comunismo y la superioridad radical del Capitalismo, ni los empresarios ni los políticos se atrevan a pronunciar siquiera esa palabra.

Publicado por Emeterio en El Universal el 10 de abril de 2011.

2 pensamientos en “Fedecámaras, la MUD y el Capitalismo

  1. evalu suarez dice:

    Querido profesor y Maestro Emeterio, hoy por hoy tenemos que hacer una campana de concientizacion acerca de la idea principal del problema “ideologico” venezolano y es que la unica salida a esta crisis economica y moral es precisamente el “Capitalismo” no hay otro modelo de produccion que pueda crear riquezas, asi que debemos dejar a un lado los pruritos de izquierda y alfabetizar a la gente acerca de las bondades del mercado con sus defectos, pero la unica via conocida hasta ahora para superar la pobreza.

  2. José R dice:

    A los países del tercer mundo los alcanzó el siglo XX viviendo aún de la caza y de la pesca, pero en Venezuela, como algunos de ellos, fueron bendecidos con el maná petrolero. Por alguna razón, que no logro comprender, los ciudadanos del hemisferio norte ya habían aprendido a obtener nuevos productos a partir de la transformación de la naturaleza, y nosotros no. Pero habernos conformado con vivir en “armonía” con la naturaleza no fue lo peor, sino haberle confiado a nuestro cacique, jefe de la comuna, no solo el orden social, sino nuestra propia existencia. Confiamos en que la sabiduría y el amor de Dios se transmitirían a través de la “humanidad” del cacique. Por supuesto, no comprendimos, ni hemos comprendido aún, el principio del “pecado original” del humano.
    Aun no hemos comprendido que el poder absoluto corrompe a cualquier humano, y más aún, al “más rojito”. No hemos comprendido aun, que el poder absoluto rompe el equilibrio social, perjudicando tanto a los de arriba como a los de abajo, y el futuro de las nuevas generaciones. No hemos comprendido aún, que las relaciones sinérgicas se logran con la equidad del poder político y económico, que la solidaridad sin esa condición es una quimera. Pero la peor de las quimeras, es querernos convencer que en sociedad se puede lograr la igualdad de ingresos y/o de bienes materiales, con la fuerza de la “justicia” del cacique distribuidor y castigador.
    Sabemos que muchos de los que mantienen el poder político o económico, o ambos, les conviene mantener esas creencias, porque de ello obtienen privilegios que les beneficia tal situación. Lo grave está en que la mitad, o quizá más, de la sociedad venezolana, lo comparta.
    Por tal razón, es que la fuerza del cambio se espera de los que no comparten esos privilegios. Por supuesto que hay que desnudar sus contradicciones, Hay que estar alerta a toda intervención, discurso, opinión pública, y poner en evidencia esas contradicciones, lo que se oculta para evitar que se sepa, o los sofismas para confundir.
    El orden social Capitalista, que es el sistema económico y político que más se acerca a la verdadera Democracia, no será propuesto ni defendido por las organizaciones políticas ni económicas venezolanas porque ellas nacieron, crecieron, y esperan vida eterna del Orden Social Estatista, de donde obtienen sus privilegios y tranquilidad. Y esa fuerza de cohesión en contra de toda la sociedad venezolana la obtienen del privilegio que gozan del Ingreso Petrolero. La fuerza política y militar la obtienen de la fuerza económica que proviene del petróleo.
    La base fundacional de una propuesta Democrática Capitalista Venezolana consiste en separar la fuerza económica del Ingreso Petrolero del Ejecutivo, porque el poder absoluto del Sistema Presidencialista es lo que impide que la sociedad venezolana adquiera su propia autonomía, indispensable para que desarrolle su propia identidad. Es utópico pensar en eliminar el perjuicio del populismo, síndrome propio del Estatismo, sin esa condición. Es imposible evitar que el Presidente venezolano deje de imitar al Dios de los venezolanos con tremendo poder absoluto.
    Es preciso develar los supuestos “beneficios sociales” de los “Fondos y Fonditos”, de los porcentajes y porcentajitos de los excedentes de los ingresos petroleros por aumentos de precios, de la independencia de los Consejos Comunales, del Poder Popular, de las Misiones. Esos son los verdaderos “trapos rojos” que les vendan los ojos a los venezolanos distraídos, desprevenidos o desinteresados por el Estado de Derecho.
    Es necesario advertir a los profesionales venezolanos que las huelgas de hambre, taparse o cocerse la boca es una muestra de su propia debilidad y de su poca autoestima. Se acepta y se entiende que el ciudadano se encuentra en absoluta indefensión frente al poder absoluto del Estado. Pero es necesario identificar otras formas de lucha; y la mayor contundencia es develar el exabrupto de la concentración de todo el poder en el Presidente de la República.
    No existe República donde el Presidente decide el sueldo de cada ciudadano, No existe República donde el Presidente decide que productos y en qué cantidad se colocan en los anaqueles. No existe República donde el Presidente decide cuales conocimientos deben aprender los ciudadanos, donde todos deben vestir de rojo y esperar la benevolencia del Líder Comandante. Puede ser un rebaño o un cuartel, pero no es una República. Es una sociedad de ciudadanos infortunados que nunca se interesaron en ocuparse por la independencia de su existencia y la de sus descendientes. Es una sociedad de mantenidos por el Ingreso Petrolero y por la decisión de otro ciudadano. Aunque la verdad resienta el “orgullo” hay que decirlo y develarlo; estimular los sentimientos es la mejor forma de estremecer la apatía o la indiferencia.

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