Un Palazo de Dios


Sigo leyendo a Ibsen Martínez aunque me acompleja su exceso de cultura. ¡¡Qué manera de saber cosas, Dios mío!! Sobre todo para alguien como yo: inculto, que cada vez quiero saber menos, que creo que el conocimiento, el arte, la ciencia y la filosofía, son cosas que al incrementar nuestros saberes, NOS ALEJAN DEL ESPÍRITU. Nos DISTRAEN, nos bloquean el acceso a las profundidades más insondables del alma en las que parimos nuestro “Ser”. ¡¡Ese deleite supremo -equivalente a unas 80 obras de teatro- que es intuir borrosamente la noción de Dios!!

El último artículo de Ibsen, UN DIOS CARNICERO, elogia a Yasmina Reza, la brillante dramaturga que hace 10 años -con Arte, escenificada por el GRUPO ACTORAL 80– sacudió mi visión de la estética. Alguien convence a un gafo de que una tela plenamente blanca es una obra de arte y el tonto va y se la compra. En ese entonces -por mi excesiva incultura- creí que lo de la TELA BLANCA era un invento, una burla de Yasmina. Años más tarde la vi en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La gente se postraba ante la estafa, porque los críticos les habían hecho creer que era una obra sublime: el arte del siglo XX como expresión dolorosa de la quiebra intelectual y espiritual de Occidente. Un fraude que se corresponde con el de la Filosofía (¡que aún se “enseña” en las universidades!), con las zonceras de Hegel que -ante el fracaso radical de Kant- se inventó otra burla: la Lógica Dialéctica.

Agradezco a Ibsen ese artículo sobre la última obra de Yasmina y del GRUPO ACTORAL 80, sea que ésta se llame UN DIOS CARNICEROUN DIOS SALVAJE. Y le agradezco también un sutil detalle: la mención -al resumir la obra- de la palabra PALAZO que me retrotrajo a la feliz infancia interiorana. Pero, sobre todo, gracias por la cita extensa de la autora, tan buena dramaturga como intelectual. Dice ella, según Ibsen: “He tenido muchos momentos de desesperación, momentos en los que pensaba que nada servía para nada. La música, sobre todo Bach me recordaba en esos trances que en la vida había algo trascendente. Hay una frase genial de Emile Cioran que dice: ‘Nadie ha hecho más por Dios que Bach’: fue Bach quien llevó a Cioran a la cuestión de Dios”.

Yasmina Reza cree que, de verdad, “en la vida hay algo transcendente”. Y tiene perfecto derecho a creerlo. ¡¡El mismo que tienen los que piensan exactamente lo contrario, que “en la vida nada es trascendente”!! Sin que ninguna de esas dos posiciones pueda demostrar que tiene la razón. Porque en las cosas del Espíritu -las que realmente cuentan- no puede haber ¡sino creencias! Que en ese plano son mucho más valiosas que los conocimientos, simplemente, porque allí estos no existen… ¡¡ni pueden existir!! Porque lo que Dios nos puso fue una trampa increíble, nos dio un PALAZO. Una trampa tan hermosa, que cuando la descubrimos -cuando intuimos que tan verdad es que haya algo trascendente, como que no lo haya; cuando vislumbramos que tan cierto es que Dios existe, como que no existe- ¡¡NO NOS QUEDA MÁS REMEDIO QUE VOLVER NUESTRA MIRADA HACIA ÉL!! Porque Dios es ese abismo inescrutable del que nada podemos saber, esa dimensión infinita en la que somos totalmente libres para quedarnos extasiados -y anclados- en Bach, Mozart, Camus, Goethe, Goya, Miguel Ángel, Eliot, Dante, Rafael Cadenas o Armando Rojas Guardia o para saltar de ellos al Bien y al Amor al Prójimo. Para descubrir que estas dos nociones son infinitamente más humanas que el Arte. Igual que Ibsen, invito a mis lectores a ver el DIOS SALVAJE del Grupo Actoral 80, en el Trasnocho, hoy mismo.

Publicado por Emeterio en El Universal, Los Andes y Notitarde el 14 de marzo de 2010.

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5 pensamientos en “Un Palazo de Dios

  1. alejandro martínez dice:

    Con relación a las primeras líneas resulta fácil captar por sus escritos la trascendencia en la cual se haya con relación del limite, que el ser exige para obtener lo humano y colmar (de los que en sus pensamientos tienen a Dios) la fundamental insuficiencia para conducirnos a la trascendencia de lo que aprehendo, que cada vez es en el todo pero jamás el todo, es decir, procrastinación en el comprender racionalmente en la esfera del automatismo de actos cotidianos en vez de ordenar la iniciativa en el entendimiento espiritual.

    Con respecto a la obra de teatro y la tela blanca, siempre vemos lo que es menester de los ojos, pero más de eso jamás, un simple ejemplo, es la escalera de Schröder allí la mente les juega un excelente éxtasis (del gr. Ekstasis =arrobamiento) a cada uno de los seres pensantes. Y es allí, lograr hallar la conjunción con el otro para que la mente no consiga sabotearle lo que realmente percibe.

    Por otra parte, todo conocimiento tiene un objeto, que no es el objeto material exterior el cual no puede obrar sobre el alma ( según la teoría cartesiana), sino la idea ejemplar de tal objeto vista en Dios, causa ejemplar de todas las cosas e idea merced a la cual aprendemos indirectamente la realidad exterior, a la dependencia de la conciencia en vez del espíritu, conocemos a Dios, discursivamente, no intuitivamente, cosa que solo tiene lugar en el trascender esos limites discursivos.

    Mi respecto de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar) y por su ser humano de existir y según Kierkegaard conducirnos por las tres etapas de la existencia: la estética, la ética y la religiosa.., ¡QUIZAS!

    En gratitud

    Alejandro Martínez
    [omitido]
    Antinomia1@hotmail.com

  2. En cuanto al arte y lo trascendente, debemos para comenzar, definir que es Arte:
    “Arte es todo hacer o producto del hacer que nos vincula a la noción de nosotros mismos como sentimiento”.

    La respuesta sobre lo trascendente y la existencia de Dios reside en una pregunta.
    Y paradójicamente ésta, solo puede ser respondida desde el sentimiento del Arte.

    ¿ Qué es la atención?

    En el intento de sostener y acercarse a esta pregunta, hay un camino
    de Arte trascendente hacia Dios.

  3. juan manuel carvajal dice:

    Nos puso una trampa “Divina”,que para vivirla tenemos que utilizar nuestro ojo y oido (Divinos),Internos y entonces escucharemos melodias infinitamente arrobadoras y manifestaremos al Bien y al Amor Universal y seremos colaboradores conscientes con el Plan Divino Universal.
    Por favor Emeterio tengo un pequeño libro sobre Espiritualidad con dedicatoria desde el 29-03-2008 que quisiera hacertelo llegar,si puedes darme una direccion?
    Saludos Cordiales.
    juan manuel

  4. Ruben E. Rodríguez M. dice:

    Creo que usted “dio en el clavo” al escribir <>. Hay muchas cosas en el mundo moderno que nos distraen de nuestro intento por “descubrir” el Espíritu. Dije “descubrir” sólo por indicar una acción en la frase porque el Espíritu siempre ha estado allí y, como nunca ha faltado, creemos erróneamente que no está. Ése es el problema: el oropel nos encandila y nos impulsa a seguirlo, sin pararle mientes a que es algo contingente; pues hoy está y mañana podría no estar. La siguiente cita llama mucho mi atención: <> Esta cita, aunque no profundiza mucho al respecto, se presenta orientada más bien a una creencia y no a un conocimiento. Pero suceden cosas más extravagantes en el Universo: La luz es corpúsculo y onda al mismo tiempo. Hay partículas subatómicas que pasan y no pasan por una ranura al mismo tiempo. Hay observadores que modifican lo observado por el sólo hecho de observarlo sin mediar acción física alguna. Tal vez no era su intención presentar una paradoja en la cita, pero debe reconocer que el Universo está lleno de paradojas. ¿En realidad tiene paradojas o es que nuestro raciocinio es insuficiente para abordarlo? Esto debería llamar mucho nuestra atención porque nosotros no lo creamos, ergo no fue hecho bajo la lógica humana. Por tanto, es extraño a ella. Cualquier cosa podemos encontrarnos allí. De esto viene la “quiebra intelectual y espiritual del occidente”, acerca de la cual usted con mucha razón insiste, pues tratamos de utilizar una herramienta inadecuada para encarar una realidad que se nos escapa. Sería algo así como tratar de extraer una tuerca con un destornillador. Citemos un poco más allá del comienzo del último párrafo como colofón: <>. Es cierto, aunque discrepo un tanto cuando afirma que “en las cosas del Espíritu no puede haber sino creencias”… Esto es así en caso de considerar el Espíritu desde el punto vista racional, pero el Espíritu tiene un lenguaje propio muy lejano a cualquier teoría y elucubración… en el cual no hay creencias sino cosas muy reales y positivas… No se pueden buscar animado por la desesperación, con la cual no se pueden ver las cosas con la ecuanimidad debida… Estos asuntos del Espíritu hay que buscarlos con la mente tranquila, sin inquietudes ni vehemencias… cosa que puede aprenderse si se es joven y, en algunos casos, se llega en forma natural a ella cuando tenemos cierta edad.
    Se agradecen sus artículos.

  5. Ruben E. Rodríguez M. dice:

    Muy apreciado Don Emeterio Gómez, por mi afán de resumir se me quedó en el tintero el siguiente comentario, que considero de mucha importancia: es menester aclarar algo que siempre he sentido (usted dirá que es una creencia, pero la experiencia me ha demostrado lo contrario): Dios no nos da palazos. Nos los damos nosotros mismos por vivir en la ilusión, en la ignorancia y en el error. Si no es así, ¿dónde dejamos entonces la responsabilidad por el resultado de nuestras propias acciones? ¿Es que Dios tiene la culpa de nuestras barrabasadas? No me parece, pues nos equivocamos nosotros solitos… Muy cordialmente.

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