Diálogos con…


En esta sección se colocan algunas de las discusiones que Emeterio ha sostenido con otras personas interesadas en estos temas. Este espacio surge, entre otros, de la necesidad de hacer una conexión inter-generacional para evidenciar distintas aristas de la crisis de la Ética en Occidente….

– Discusión con Daniel Cerqueira (28), abogado especialista en derechos humanos e internacionalista brasileño. (enero 2010)

DANIEL:

No quiero dejar la oportunidad de manifestar ciertas cuestiones que aún me atormentan de la charla de ayer con Emeterio. Los comentarios que siguen son especulativos y producto de la efervescencia del diálogo, que hacía mucho tiempo no tenía.

De antemano, perdón por las inconsistencias e injusticias con Decartes, Kant y toda la filosofía occidental.

De la breve charla con Emeterio, he sentido que su concepción del espíritu es bastante optimista en cuanto a la capacidad de cada ser humano o mismo la humanidad alcanzar. Desde mucho parto de una premisa más pesimista y, como verá, destructiva.

Salvo grosera equivocación, entiendo que el imperio de la razón en la ciencia tuvo inicio con Descartes, quien se enamoró de la capacidad de cientistas de observar la naturaleza y lanzar conclusiones al aire, descartando concepciones apodadas de míticas. En Descartes, la capacidad del hombre de dudar de sus sentidos y racionalizar los fenómenos clavó la razón en la epistemología. El espíritu era entonces el sinónimo de la razón. Allí, favorecido por las condiciones ideológico-materiales del renacimiento, nacía un nuevo paradigma para la ciencia, en el cual la razón reinaría sin controversias axiológicas. El hombre, y no más la Tierra, era el centro del universo. La naturaleza era no solo observable, sino que utilizable en provecho del hombre. El miedo a las tormentas y a las grandes tragedias naturales tendía a desaparecer en el imaginario popular, pues ya no tenía fundamento divino alguno.

Cuando Occidente experimentó una segunda versión aún más agresiva de antropocentrismo con los pensadores iluministas, las ciencias naturales ya estaban entregadas a la razón, la cual era prometida no solo como la panacea para los problemas materiales, sino que para los espirituales. En este contexto, Kant, intenta aplicar los razonamientos de Newton a los fundamentos de su razón práctica. Al igual que en las ciencias naturales, la razón venía legitimándose en el análisis del comportamiento humano: relaciones interpersonales (sociología), manejo de la escasez (economía); así como en la organización de intereses individuales y colectivos (política, en el sentido no científico).

En el siglo XX, al descubrir que las premisas newtonianas no eran del todo sólidas, el cientista pasa a desconfiar de su capacidad de inferir a través de la observación. Si en la física (entonces inexistente) de Copérnico iluminaba a Descartes en su duda metódica, el descubrimiento de la impredecibilidad del comportamiento de las partículas nos trae otra vez a un mar de dudas. El cogito ergo sum da lugar a un cogito con punto suspensivo. El uso de la razón para dudar nos permite ahora dudar de la propia razón.

Salvadas las muy probables inconsistencias y reducciones de esquemas mejor elaborados por Descartes y Kant y siglos de historia del pensamiento occidental, yo quisiera tener la impresión de que estamos cerca de un paradigma ético-científico en el cual el espíritu le gana a la razón y pasa a ungir la política, la economía y toda manifestación del comportamiento humano. Por un motivo u otro, mi impresión es más pesimista. Creo sinceramente que caminamos hacia el juicio final, en el cual parte de la humanidad dependerá cada vez más de estímulos sensoriales cada vez más manipulable (aunque aleatoriamente) por el mercado. Viejas instituciones nacidas y crecidas dentro de una lógica de maximización racional de las facultades humanas se han visto zozobrar. ¿Cómo puede un Estado o toda la comunidad de Estados enfrentar manifestaciones contemporáneas de violencia? Por ser metapolitico, el terrorismo fundamentalista no puede ser derrocado por ningún medio material o estrategia militar conocida. La auto-destrucción como táctica para enfrentar al enemigo no es un hecho nuevo en la historia. Sin embargo, utilizada de forma masiva y aleatoria y con las actuales tecnologías, esta táctica tiene un potencial inimaginable de superar la capacidad de los Estados democráticos en proveer respuestas sin destruir los propios principios que los sostienen – entre otros, derechos humanos, soberanía, autonomía política, etc. La tortura preventiva ya es una realidad en los EEUU. Quizás el homicidio de Estado (democidio) preventivo será la próxima forma de garantizar la seguridad.

Podría dar cientos de ejemplos de instituciones y otros conceptos que se van disolviendo en el aire. Comparto contigo (o por lo menos la impresión inicial y especulativa de lo que creo que es tu idea) que después del reinado de los sentidos y del reinado de la razón, hay lugar para el reinado del espíritu. Sin embargo, pienso que este momento es el mismo juicio final, la muerte, de uno o de la humanidad. Estoy convencido de que el espíritu absoluto (no en el sentido hegeliano) es accesible, pero inexplicable, sin método. Ante este panorama, los que alcancen la concepción de Dios y actúen bajo la intuición divina serán tal vez capaces de superar la necesidad posmoderna de satisfacer las cada vez más elaboradas necesidades sensoriales. Los que no sean capaces, navegarán en el mar de incertidumbre que de a poco viene inundando el terreno.

Por ende, me llama mucho la atención la concepción de la antropología estructuralista de que existe un esquema invariable de pensamiento en todas las culturas, que se manifiesta a través de mitos. El mito del diluvio, presente en innumerables religiones más allá del viejo testamento, es talvez representativo del último caer de la tarde para la humanidad antes de dar lugar a un nuevo vuelo del ave de minerva.

EMETERIO:

Dear Daniel und Silvia: Gracias por reaccionar tan rápido a nuestra tertulia o tertuarepeira. Dos reacciones mías, también (como decimos en mi país), muy “sobre el salto”: 1) Y tal vez la más importante: En todas estas discusiones sobre el optimismo o pesimismo con el que uno puede afrontar el futuro de la Humandiad y sobre las posibilidades de desarrollo espiritual para los Humanos, creo que es vital, crucial, diferenciar dos planos del problema.

a) La reflexión global, académica o teórica sobre el asunto, sobre las posibilidades de que podamos derrotar o no al (o mas bien ser derrotados por el) terrorismo, narcotráfico, neocomunismo, etc. ¡¡En cuyo plano hay poderosísimas razones para ser pesimistas!!Ciertamente, tal como tu dices: “… utilizada de forma masiva y aleatoria y con los actuales tecnologías esta táctica tiene un potencial inimaginable de superar la capacidad de los Estados democráticos en proveer respuestas sin destruir los propios principios que los sostienen–entre otros, derechos humanos, soberanía, autonomía política, etc. La tortura preventiva ya es una realidad en los EEUU. Quizás el homicidio de Estado (democidio) preventivo será la próxima forma de garantizar la seguridad” (cursivas y subrrayado mio, EG). Dentro de este primer plano, se trata de ver las posibilidades de un despertar o relanzamiento del Espíritu a nivel “macro”, could we say, un nuevoAlzar el Vuelo del Ave (o Buho) de Minerva… Y allí, en ese plano, podemos mantener una confrontación eterna y hay un amplio espacio para el pesimismo… Pero está el otro plano…

b) El plano personal o individual del problema, esto es, las posibilidades que cada uno de nosotros tiene de pegarse el salto hacia el desarrollo pleno del espíritu o como yo lo llamo, simplemente hacia Dios. ¡¡Allí el pesimismo no tiene nada que buscar!! O, mejor dicho, sólo se puede ser pesimista si uno está medio enfermón y se empeña en ser pesimista. Porque en ese plano, el Buho de Minerva alzó el vuelo desde hace rato, sólo que no se ha difundido mucho la buena nueva. Lo empezó a levantar prácticamente desde que Schopenhauer arremetió contra Hegel y -a través suyo- contra toda la Filosofía Occdiental, madre de todos los malentendidos. Lo levantó definitivamente desde que Nietzsche asomó, por mucho que haya sido de manera todavía confusa la noción del Superhombre, el Ubermensch. El siglo XX fue todo un completar el despeque y hoy estamos ante la posibilidad cierta de un renacer espiritual de la Humanidad, en el plano individual o personal, ¡¡un renacer que cada uno de nosotros puede potenciar en cada uno de nosotros mismos!! De eso, por piedad, que no te quepa la menor duda.

2) Y sin duda la reacción mas en el plano político o ideológico: En tu texto y más concretamente en el fragmento que cité (y en la frase que subrayo y pongo en cursivas), hay una clave para discutir sobre el Pesimismo u Optimismo con el cual enfrentar la actual profunda crisis de la Razón, la Filosofía Occidental y la Democracia. Primero que nada, una aclaratoria para que -please, por favorcito- mi posición se entienda bien o no tan mal: no se trata de “destruir los propios principios que los sostienen” a los Estados Democráticos o simplemente a la Demcoracia, ¡¡se trata de suspenderlos o flexibilizarlos temporalmente -con mucha firmeza y coraje- a los fines de poder derrotar al Terrorismo, Neocomunismo, Narcoterrorismo, etc.!! Se trata -en última o tal vez en penúltima instancia- de escoger entre el mantenimiento de esos principios, renunciando a la democracia, a la Humanidad… y a la vida misma… o flexibilizarlos para poder sobrevivir. Es un buen ejemplo de los dilemas que discutíamos anoche en tu casa. La Humanidad está hoy ante la terrible disyuntiva, decisión u opción estrictamente moral de: a) mantener los principios que sostienen a la Democracia, incluyendo sobre todo los Derechos Humanos, entregándose por esa vía y de manos atadas al Terrorismo, destruyendo no sólo los principios de la Demcoracia, sino la vida civilizada misma y dejándole el campo libre a la Barbarie. O, b) suspender temporalmente esos principios para poder entrar -de verdad y con todas las de la “ley”- en ¡¡UNA GUERRA!! contra el Terrorismo, Neocomunismo, Narcotrafico, tráfico de organos, etc.; llevada adelante por gentes que saben que están en una guerra y que no van a respetar absolutamente ningún principio. Ese es, en mi opinión, el problema central que confrontamos y no el del pesimismo u optimismo. Permíteme enfatizar todavía un poco lo esencial. De lo que se trata creo, no es de destruir los principios que nos sostienen (a la Democracia y al Mundo Libre), sino de flexibilizarlos, para poder dar la pelea. ¡¡¡Sería un suicidio enfrentar al Terrorismo, manteniendo férreamente el respeto a los Derechos Humanos!!! En ese plano ocurre exactamente lo mismo que en el plano personal: ante una agresión moral, podemos dejarnos matar o podemos apelar a la mas elemental defensa propia, para matar al agresor. Y cuando se trata de nuestra vida only, podemos decidir dejarnos matar, si ese trata de un hijo, ya la cosa cambia. ¿Qué pasará si son dos hijos o tres…? Es, como verás el mismo problema de la razón imponiéndosenos sobre cualquier determinación Ética o de Derechos Humanos, que discutíamos anoche. Discúlpame si esto te resulta duro, pero es tan sólo una opinión. Un tema que sin duda hay que abordar… Aunque sea para desescharlo. Con un gran cariño EG.

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6 pensamientos en “Diálogos con…

  1. juan m carvajal dice:

    Quiza si dejaramos fluir el niño que hay en nosotros y pudiesemos apartar tanta erudicion,conocimiento, etc,estariamos mas cerca de esa Divinidad que nos parece que se encuentra infinitamemte lejos.
    Con gran aprecio para los dos,
    juan manuel.

  2. Jolly Good dice:

    embeleco:

    sinónimos | definición RAE | conjugar verbos conjugar verbos
    en contexto | imágenes
    en Inglés | en Francés | en Portugués

    Del verbo embelecar: (conjugar)
    embeleco es:
    1ª persona singular (yo) presente indicativo
    embelecó es:
    3ª persona singular (él/ella/usted) pretérito indicativo

    Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
    embeleco
    m. Embuste, engaño:
    no consiguió nada con sus embelecos.
    col. Persona o cosa molesta.

    Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:
    embelecar
    tr. Engañar o engatusar con artimañas y falsas apariencias.
    ♦ Se conj. como sacar.

  3. zelandia cosenza dice:

    estimado profesor leo su columna de los domingos porque me interesan los temas que trata ,pero no soy ninguna especialista,solo docente. trato de aprender de sus comentarios y he estado tentada a escribirle varias veces y no lo he hecho por temor a pasar por ignorante, disculpe ud. primeramente quisiera hacerle un comentario sobre la columna de hoy 20/o2/2o11: la filosofia occidental, a pesar de sus equivocaciones nos ha ayudado en el proceso de evolucion en el que estamos hacia la autonomia de la conciencia individual, mucho mas de lo que lo ha hecho la filosofia oriental por sus pueblos, entonces la crítica deberia ser menos implacable, o por lo menos mas orientada hacia la dinamica de los procesos evolutivos. y la pregunta que quiero hacerle es la siguiente:¿como podemos defender la libertad individual, o hacerla coincidir no se,con la doctrina cristiana que nos pide pensar primero en los demas antes que en nosotros mismos, y que es alli donde se apoya el presidente para decir que jesucristo era socialista?que dios le de salud y bendiga a venezuela

  4. Sr. Emeterio Gómez,
    Luego de saludarle, le escribo porque he leído su artículo “Cristianismo vs Filosofía moribunda” y me ha interpelado fuertemente, ya que acabo de empezar a dictar un curso de antropología filosófica. Soy de esos que, en lugar de enseñar filosofía, deberían hablar de su fracaso y de las grandes ingenuidades de los filósofos. Pero antes de hacerlo, permítame hacerle algunas preguntas:

    1. Dice usted que Nietzsche intentó matar a Dios, en cambio acabó de dar el golpe mortal a la Razón. Pregunto: ¿De qué concepción de la razón estamos hablando? Más adelante da usted la clave cuando menciona que Razón y Lógica son definiciones tautológicas, con lo cual debe uno deducir que se trata de la dimensión discursiva, o especulativa, de la razón. Pero ¿Está usted seguro de que esta es la razón filosófica? ¿Cree que con esta Lógica los griegos aspiraban alcanzar el amor a la sabiduría? ¿Qué opinión le merece la clásica distinción entre razón (logos) e intelecto (nous) que da pie a una vía ulterior de conocimiento, más intuitiva y menos lógica? ¿No será que la filosofía que ha fracasado es la que defiende la razón científica como única instancia de conocimiento?

    2. Según dice la filosofía no ha sabido armonizar las definiciones básicas de Lógica y Libertad, que es tanto como decir que existe una oposición radical entre búsqueda de la verdad y elección del bien. Incluso más adelante afirma que la libertad es aracional, lo que equivale a decir, según mi parecer, que la libertad es simple arbitrariedad, sin razón, sin sentido. ¿Conoce usted los riesgos a que conlleva semejante afirmación para la ética? Desde el nominalismo de Guillermo de Occam estamos intentando librarnos de la llamada ética o moral de la obligación, que es la consecuencia “lógica” –aunque cueste aceptarlo– de pensar que la libertad es pura arbitrariedad, y que las leyes no son principios de comportamiento que son razonables sino limitaciones de mi libertad impuestas desde fuera. De esta visión al legalismo y la intolerancia hay un paso muy pequeño. Me parece muy kantiana su postura acerca de que el espíritu es libertad absoluta para imponernos el Bien

    3. Por último, usted dice que es necesario deshelenizar el Cristianismo, porque no es posible conciliar el amor (caridad) con la verdad (inteligencia). Además de que tal proyecto echaría por tierra la tradición teológica más rica que posee el Cristianismo que es la de los Padres de la Iglesia, permítame que le pregunte: ¿Ha leído usted las encíclicas del Papa Benedicto XVI? ¿En concreto Dios es amor y Caridad en la Verdad? Me parece que hace frente justamente a estas cuestiones y las resuelve de modo erudito. Es que, justamente, quien vino al mundo a enseñarnos el Amor más grande fue el Logos, el Verbo de Dios. Y si, como dice usted, Dios se recupera satisfactoriamente de su pretendida muerte, entonces vamos hacia una mayor comprensión de la profunda sintonía que existe entre Amor y Verdad, como dijo recientemente Benedicto XVI: “la razón grande y el gran amor van juntos”.

  5. Víctor Gete dice:

    “Cristianismo vs Filosofía moribunda” (el Universal 20-03-11)

    Emeterio te la comíste!
    Será por la didáctica claridad de tu artículo derrochando espiríritu creativo, o porque te leí con despierta e inusual racionalidad?.
    Un abrazo

  6. manolo marcano dice:

    ESTIMADO SEÑOR GOMEZ: SI USTED LEYO CUIDADOSAMETE EL UIVERSAL DEL LUNES 16-05-2011, ENTONCES ESTARA DE ACUERDO CON EINSTEIN DE QUE EVENTUALMENTE TODOS LOS MALES SERAN CURABLES MENOS LA ESTUPIDEZ HUMANA ME ENTENDIO?
    MANOLO

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