Ética, Gerencia y Filosofía

Uno asume el compromiso de dictar talleres de ética para los gerentes de una gran empresa venezolana… y en el acto aflora una pregunta muy sutil: “sabemos que al abordar la moral pone usted mucho énfasis en la Filosofía, pero ¿podríamos esperar que nuestros talleres no sean tan abstrusos?”. Seguro; haré todo lo que pueda para no caer en un monólogo impenetrable sobre Heidegger o Nietzsche, aunque -como de la Ética se trata- debo ser muy honesto para con ustedes: ¡algo de Filosofía habrá que tocar! Puedo garantizar que todo se entenderá, pero algún toque de Kant será inevitable. Porque carece por completo de sentido asumir un asunto tan complejo como el de los Valores, sin abordar la relación entre la Razón y la Moral, o sea, entre la Lógica y la Ética. Que es el Misterio Absoluto ante el cual fracasó la Filosofía Occidental. Un misterio tan profundamente inescrutable, tan insondable, que nos afloran de inmediato las primeras preguntas acerca de la Noción de Dios.

Y que es -además- la síntesis de mi Taller: Es imposible captar el núcleo básico de la Ética o Moral, si no manejamos el abismo que media entre ellas dos, por un lado, y la Lógica o Razón, por el otro. Una ruptura que destruyó a la Filosofía. Con lo cual aprovecho para aludir a una confusión muy difundida: se ha puesto de moda -y las modas nos subyugan- decir que Ética y Moral son dos cosas distintas. ¡Cuando son sin duda lo mismo! Sólo que Ética viene del griego, en tanto que Moral es su traducción al latín; igual que ocurre con Lógica y Razón.

¡Algo de esa Quiebra radical y dolorosa de la Filosofía hay que meter en el taller, si queremos aunque sea rozar el Problema Central de la Moral! Que es ése: su desconexión respecto de la Razón. Tal como lo planteó en 1750, David Hume, filósofo inglés, en un breve fragmento conocido como el Is-Ought passage (el pasaje del Ser y el Deber Ser): “de ningún Ser se deduce o deriva ningún Deber Ser”; esto es: de ninguna realidad o razonamiento emana lo que debo asumir en el plano Moral. Puedo deducir que debo hacer X… ¡y hacer lo contrario! Todo -en el plano lógico- puede inducirme a perdonar una ofensa, no “cogerme unos riales“, mentir o suicidarme, etc., en tanto que a la hora de actuar -a la hora de la Moral- puedo hacer siempre lo opuesto de lo que la Razón, es decir, la Lógica me indica. Si no tengo clara esa Autonomía Absoluta de la Ética, esa profunda ruptura entre mis valores y mis intereses, entre la Moral y las terribles presiones que La Realidad puede ejercer sobre ella; si no manejo esa temática, ¡mis valores y los de mi empresa podrían convertirse en una estafa!

Que fue exactamente lo que pasó con Enron, WorldCom y tantas otras firmas que han dejado muy mal parada a la moral del Capitalismo. Y lo que acaba de ocurrir con buena parte de la banca del Primer Mundo. Todo un conjunto de gerentes, altos ejecutivos y dueños, que eran, con toda certeza, gente honesta y que La Realidad convirtió en simples ladrones. Justo lo que acaba de denunciar Martinelli, ¡empresario y presidente panameño!, respecto de algunas empresas de su país. Porque cuando la Rentabilidad o, peor, la Quiebra, presionan, la Moral “se hace la loca”. Porque no se trata de Tener Valores, ni de Tener un Código de Ética -como la visión zonza de la Moral cree-, se trata de desarrollarnos, generarnos o crearnos una consistencia espiritual sólida que nos permita enfrentar las inmensas presiones que la dictadura de la Tasa de la Ganancia nos impone. ¡Feliz Año para todos y que Dios nos ayude con esta loquetera comunista!

Publicado por Emeterio en El Universal el 8 de enero de 2012.

Anticomunismo y Antiyankismo

Chávez me está obligando a revisar mis convicciones más profundas, incluido el anticomunismo radical. ¡¡Que se me está haciendo cada vez más radical!! Porque una cosa es comprender teóricamente la absoluta inviabilidad del Comunismo (leyendo las zonceras de Marx o tratando de imaginar cuán imposibles serían las relaciones humanas, si se elimina la Propiedad Privada, es decir, cuando todo sea de todos) y otra, mucho más ingenua y lamentable, es oír a Chávez explicar cómo es que el Amor va a sustituir al Egoísmo, una vez que su Revolución acabe con Venezuela. Lo único más trágico que oírle a Chacumbele esas tonterías sobre el Amor Socialista Obligatorio, es que él se las cree plena y sinceramente; y que, con toda tranquilidad ¡¡puede llegar a la matanza para imponerlas!! Tal como hicieron Lenin, Stalin, Mao, Fidel y Pol Pot; y como seguramente hubiesen hecho Allende, las FARC, Pancho Villa, los Tupamaros, Sendero Luminoso y los movimientos guerrilleros centroamericanos, si hubiesen triunfado.

Y uno capta entonces, en vivo, existencialmente, en la cotidianidad, lo que en realidad es el Comunismo: la destrucción, no sólo de la Propiedad Privada, la Libertad Individual, la Moral y la Democracia, exquisiteces burguesas todas ellas; nada de esas pequeñeces, no se trata sólo de liquidar todo eso, ¡¡sino de la destrucción de Lo Humano!! Mucho más allá de la simple Barbarie, se trata del regreso a la Animalidad más pura, a la guerra más cruel. Porque, simplemente, si usted no acepta que le impongamos el Amor Socialista, si usted no está dispuesto compartir cualquier silla adicional que tenga en su casa (que tampoco será suya), entonces, sin la menor duda, usted es enemigo de la Revolución… ¡¡y nosotros, los encargados de imponer por decreto el Amor Socialista, decidiremos qué hacer con usted!!

Y es entonces cuando captamos exactamente lo que es el Comunismo; cuando percibimos en carne propia lo que va a ser (y “nos va a hacer”) el Socialismo del Siglo XXI, si es que lo dejamos. Es entonces cuando uno empieza a conectar de verdad ambas cosas, cuando uno comienza a captar que de una estupidez suprema como el Marxismo no podía salir… sino el Comunismo, esto es, el regreso a la Animalidad. Es entonces cuando uno empieza a barruntar que se le está reestructurando el Alma, el Inconsciente, los sedimentos más profundos que allí se nos fueron depositando en los 51 años transcurridos desde que entramos a la UCV en 1960. Y descubrimos, en lo más recóndito de nuestro ser, un sedimento que se nos quedó intacto por tan largo periodo: el Antiyankismo.

En esas 5 décadas -desde las tonterías de Marx, hasta el Amor Socialista de Chávez- fui poco a poco captando que el Comunismo no era tan sólo la Barbarie, sino peor, la Animalidad. Pero, al lado de ello, estúpidamente, he mantenido intacta mi animadversión inconsciente por los gringos, sigo rechazando silenciosamente sus intervenciones en Latinoamérica; sin la menor reflexión acerca de cómo, ellos -los yanquis, los marines y el Capitalismo- han sido el muro de contención contra la animalidad del Comunismo. Sigo aún sin hacer la menor reflexión acerca de lo que habría sido de Cuba si la invasión de Bahía de Cochinos hubiese triunfado, si la isla no hubiese sido arrasada por Castro; o, para ir directo al dolor más profundo: lo que habría sido de Chile si Allende hubiese impuesto sus anacrónicas ideas. Y de repente me descubro -todavía hoy y en el colmo de mi necedad- alegre por la derrota de los Yankis en Bahía de Cochinos y triste por el golpe de Estado contra Allende.

Publicado en El Universal el 18 de diciembre de 2011.

UCV: empujad hacia el alma la vida

“Campesino que estás en la tierra,

marinero que estás en el mar,

miliciano que vas a la guerra

con un canto infinito de paz,

nuestro mundo de azules boinas,

os invita su voz a escuchar:

empujad hacia el alma la vida

en mensaje de marcha triunfal”.

Para alguien que anda obsesionado -y tal vez en demasía- con las profundas carencias éticas de la Civilización Occidental, haber estado esas dos horas allí, en Arquitectura, el lunes pasado, día del profesor universitario, fue por demás demoledor. Porque se trataba de la UCV, brutalmente agredida por el castro-comunismo en su expresión postrera, en su último y languideciente aliento ideológico: ¡¡Huguito!!

Porque en esas mismas aulas, hace 50 años, me sembraron en el alma las ideas infantiles de Carlos Marx. Porque -sin ser tan bruto, pero de tanto que me emponzoñaron- me llevó 10 años entender cuán boba es la ridícula idea según la cual el trabajo, y los trabajadores, serían la fuente exclusiva del valor de las mercancías. Más otros 10 años para entender qué son la Propiedad Privada y la Libertad Individual y cómo sin ellas la sociedad se hunde en el oscurantismo y la miseria. Ese criminal y sobre todo absolutamente inútil esfuerzo del Marxismo para eliminar las desigualdades humanas. Un esfuerzo del cual, parodiando una frase famosa, podría decirse que ¡¡más que crímenes, fueron crímenes inútiles!! Gracias a los estudiantes, a Cecilia García Arocha, Amalio Belmonte y al resto de las autoridades ucevistas, por esta hermosa pelea que están dando.

Pero -sin que yo me enterara- el pasado comunista había decidido ensañarse conmigo ese lunes. Tras almorzar en la APUCV y compartir con viejos y queridísimos amigos, ya yéndome, divisé a lo lejos un recuerdo tan doloroso como el marxismo: un incipiente amigo de hace 50 años, a quien en aquel entonces, un buen día, no volví a ver… se había ido a las guerrillas y nunca más supe de él. Y digo doloroso -más allá de la alegría de saberlo vivo- porque no puedo dejar de pensar, otra vez como obseso, qué habrá pasado con su mente y con su ideología en estas cinco décadas. ¿Cómo se ubicará ante esta absoluta loquetera de revivir el Comunismo?

¿Estaría él en la reunión de exguerrilleros chavistas que hubo en estos días? ¿Seguirá aferrado a aquella visión decimonónico-zonza de la historia y de lo humano que nos inculcaron los terroríficos Manuales del Materialismo Dialéctico? ¿Qué pensará de esa academia-viviente que es Fidel Castro? Digo academia-viviente en el sentido de poder trasmitirnos -de un solo golpe y facilito- lo que tanto nos cuesta captar en los libros de filosofía: el profundo e inescrutable Sinsentido de lo humano; el haber intentado, por cincuenta (50) años, imponerle el Comunismo a Cuba, cuando en 1930 -¡¡con los asesinatos masivos de Stalin!!- ya sabíamos que se trataba del más horrendo y criminal totalitarismo.

Ojalá ese viejo e incipiente amigo haya utilizado bien estas cinco décadas, las mismas que el pobre Fidel se gastó para no entender nada, para que no le entrara en su mentecita la más mínima idea. Ojalá no esté entre los que -aún siendo antichavistas- todavía creen que los jóvenes que hoy agreden a la UCV lo hacen “porque no tienen claro lo que es el Socialismo”. ¡¡Como si se pudiera tener claro lo que es el Socialismo!! ¡¡Como si las hubiese auténticas!! Como si la renovación del Ser Humano, en verdad necesaria, pudiese imponerse a juro; como si el anhelado Hombre Nuevo pudiese decretarse.

Publicado por Emeterio en El Universal de Venezuela el 11 de diciembre de 2011.

María Corina: Ética, Estética y Dios

Dos personas, entre varias otras -con sus reacciones a mi artículo anterior, María Corina y los Valores- me hicieron el domingo. Pocas cosas me alegran tanto como ayudar a quienes no conozco: “Muy bueno su artículo de hoy… Se lo hice leer a mis tres hijos estudiantes. Espero que les ayude a entender un poco más la vida y el disparate que somos los humanos. Saludos”. Y el otro mail: “Sigo sus artículos desde hace 18 años, cuando estudiaba en el Filosofado Salesiano. El de hoy… me deja una interrogante a la cual no he podido dar respuesta: siendo la naturaleza humana la que es, palpablemente manifiesta en su artículo ¿hay solución y si la hay, cuál sería?”.

Permítame el lector responder estos dos mails y, de paso, insistirle a María Corina acerca de la necesidad de familiarizarse con las profundas carencias éticas de Occidente. Quien aspire a dirigir un país, puede limitarse a tener un enfoque político, económico y gerencial; o puede, además, formarse una visión de las profundas fallas morales de la humanidad: “el disparate que somos los seres humanos”, que menciona la primera de las dos citas; la necesidad de superar esa ingenua visión optimista, esa Leyenda Dorada de lo humano que, decíamos, compartieron Platón y Jesucristo. Es abrirle espacio a un enfoque mucho más realista del Animal Racional, con un gran énfasis puesto en lo hormonal, visceral o bestial que hay en nosotros.

Es un llamado de atención a mis lectores -¡y a María Corina!- acerca del inmenso esfuerzo que se hizo a principios del siglo XX para asumir el fracaso de la Filosofía, sustituyéndola por la Estética como la Dimensión de Relevo, como la esfera capaz de captar la infinitud del Espíritu. “Es 1910, el año de la publicación de los Cuadernos de Rilke y de El alma y las formas, de Lukács, para no hablar del desarrollo de la ‘emancipación de la disonancia’ en la música de Schönberg y de las grandes obras expresionistas de Schiele, Kokoschka, Michelstaedter y Kandinsky. La tragedia estética toma conciencia de sí misma en el momento en el cual esta generación de idealistas intenta elevar el arte al rango de propuesta filosófica; es el momento en el cual los músicos, pintores y poetas de los primeros años del siglo XX salen en busca de la forma física del alma pura, de las semblanzas de la identidad abstracta… de conceptos que habían constituido siempre el dominio propio de la metafísica”. (T. Harrison, en Gianni Vattimo, Filosofía y Poesía, Edit. Gedisa, pág. 15).

Todo ese esfuerzo de la Estética por sustituir a la Filosofía fracasó (también) radicalmente. Porque el arte, que capta y crea La Belleza, no puede captar y mucho menos crear El Bien. Porque se puede ser un artista grandioso, un virtuoso de la poesía o la pintura ¡¡y ser al mismo tiempo una porquería como ser humano!! Porque no hay en ello la menor contradicción. Que es ya el primer asomo de una respuesta para la pregunta del segundo señor, en el primer párrafo: “Siendo la naturaleza humana la que es… ¿hay solución y si la hay, cuál sería?”. Por supuesto que hay solución, amigo. Que la Lógica, la Ética y la Estética hayan fracasado en esa búsqueda, no implica que no la haya. Nos queda una última esperanza. Mucho más allá de la razón, la moral y el arte, o sea, mucho más allá de la Verdad, el Bien y la Belleza, nos queda la posibilidad de reivindicar y relanzar la dimensión mística o religiosa del Espíritu, esto es, la noción de Dios, el carácter infinito, absoluto, inagotable e inescrutable de nuestras almas. ¡¡Algo que ningún arte puede captar, se lo aseguro!!

Publicado por Emeterio en El Universal (Venezuela) el 4 de diciembre de 2011.

María Corina y los valores

Hay que agradecerle entusiastamente a María Corina Machado el que, además de haber asumido al Capitalismo como su Propuesta de Sociedad, esté poniendo el énfasis ¡¡en los valores!! Porque aquél sin estos… es lamentable. Porque la imagen del Capitalismo Salvaje es demasiado dañina y fácil de satanizar. Ahora solo resta esperar que ella esté consciente del inmenso rollo en el que se ha metido: porque la Civilización Occidental tiene 2.500 años, desde Sócrates, tratando de inculcarle valores al Ser Humano… ¡¡y ha fracasado!! Porque seguimos siendo más o menos las mismas bestias de hace 100.000 años. Porque la matanza sigue siendo nuestra meta esencial. Esa burla sangrienta que define a la paz como “el período que se requiere para preparar la próxima guerra”. Porque estuvimos 2.300 años -de Platón a Hegel- tratando de entender lo que era la ética ¡¡y no lo logramos!! Porque esa limitación acabó con la Filosofía. Y, finalmente, porque el Cristianismo tiene 20 siglos pregonando el Amor al Prójimo y lo único que ha logrado es que una miserable empresa capitalista haga una campaña publicitaria con el Papa dándose un latazo con un musulmán. Porque nuestro lema -exceptuados la familia, los panas y los amigos más cercanos- pareciera ser más bien el Odio al Prójimo. Ojalá, repito, María Corina esté consciente o cobre pronta conciencia, de que hasta hace apenas 250 años, nuestra pedante “Cultura” no había descubierto que las dos dimensiones básicas que conforman lo Humano, la Lógica y la Ética no se conectan entre sí. ¡¡Es decir, que la Razón nada tiene que ver con el Espíritu!! Que aquélla sirve igualito para hacer el Bien… o el Mal. Que fue apenas en 1750, cuando David Hume vino a descubrir que “De ningún Ser se deriva ningún Deber Ser”. O sea, que la Racionalidad y la Moralidad ¡¡nada tiene que ver la una con la otra!! Ojalá esta valiosa mujer “se haya metido” ya con la profunda tragedia que en ese sentido fueron el siglo XIX y la primera mitad del XX; ese predominio estúpido de cuanto pensamiento adverso a la Ética hubo: marxismo, socialismo, positivismo, cientificismo, Freud, Darwin, Heidegger, etc. Ojalá esté consciente del poderosísimo llamado de atención que para la Humanidad fue Nietzsche y la inmensa fuerza de su Nihilismo. Ese loco genial que echó por tierra la visión hermosa, pero ingenua, del ser humano que Platón y Jesucristo nos inculcaron: la bella creencia Iluminista según la cual al hombre solo hay que educarlo, para que se le desarrollen los valores. Esa incapacidad para comprender que en la definición aristotélica del hombre como Animal Racional, no era que el adjetivo (racional) predominaba sobre el sustantivo (animal), sino que éste fue siempre -desde las hordas más primitivas hasta hoy- lo sustancial de lo Humano. Es decir, que por mucha educación o valores que nos inculquen, la bestia sigue allí ¡¡agazapada en nuestras vísceras!! No soy tan torpe como para pretender que un dirigente político vaya a meter estas cosas en sus discursos, que se vaya a poner a hablar de Kant, Husserl o Sartre en plena redoma de Petare; pero resulta evidente que si asume la necesidad de hablarle a la gente de Valores, deberá estar al menos borrosamente al tanto de los problemas filosóficos que la Ética plantea. ¡¡Aunque solo sea para tener una idea generalota de ellos!! Que no es nada difícil, además, porque la Filosofía no es tan abstrusa como se nos ha hecho creer, porque se trata de cuatro (4) ideítas que Occidente ha aderezado de mil formas ¡¡porque en un tallercito de ocho (8) horas se puede captar lo esencial!!

Publicado por Emeterio en El Universal (Venezuela) el 27 de noviembre de 2011

El Marx de Peter Sloterdijk

No recuerdo si ya recomendé en esta columna un libro, Temperamentos Filosóficos, de Peter Sloterdijk, Edit. Siruela. Su resumen de Wittgenstein es fascinante: “La convicción de que el ser humano es algo que debe ser superado estaba ya presente en… la Viena de antes de la Gran Guerra” (págs. 123-124). O su bonhomía para con Sartre, que casi me reconcilia con éste, a pesar precisamente de su incapacidad para captar las aberraciones de Marx: “Sartre comprendió al ser humano como una quimera desasosegada que cuanto más se explica a sí misma, más se sumerge en el absurdo. Para él, ser persona es aceptarse como una nada activa, ¡¡como una inmensidad viva sin fondo!!” (pág. 128). O este poderoso párrafo sobre Hegel: “el nombre de Hegel está más bien indicado para… la metafísica… de la que intenta desprenderse el pensamiento existencial, no apoyándose por más tiempo en lo objetivo ¡¡sino dejando libre la abismalidad de su subjetividad!!” (pág. 100; todas las admiraciones son mías).

Esas ideas poderosas y las de casi todo el libro hay que asumirlas y desarrollarlas porque apuntan a una comprensión novedosa de Lo Humano: la que emana de la quiebra radical de la Filosofía Occidental, la que nos aproxima cada vez más a la Noción de Dios. Ideas que nos ponen abruptamente ante la tragedia infinita de Lo Humano, ante el Sinsentido radical de nuestras vidas.

Pero decíamos antes que hay que asumir a Sloterdijk en “casi todo el libro”, porque todo él es fascinante… ¡¡menos las siete paginitas que le dedica a Marx!! Porque en ellas, a nuestro autor le pasó lo mismo que a la mayoría de los intelectuales: ¡¡que no han leído El Capital de Marx!! y en consecuencia no pueden opinar sobre dicha obra; que es, de lejos, pero muy de lejos, lo esencial de Marx; aquello sin lo cual, todo comentario sobre él se torna una habladera de tonterías: la teoría del Valor-Trabajo, que funda la Teoría de la Plusvalía, la de la Explotación “del hombre por el hombre”, la de la Lucha de Clases y esta a la Dictadura del Proletariado; que nos conducirá a su vez a la felicidad sublime del Comunismo. Todo ello inmaculadamente falso, porque Marx no entendió para nada la naturaleza del Capitalismo. Porque no intuyó que Smith y Ricardo -los economistas a los que él pretendía corregir y mejorar- estaban equivocados en su tesis de que el Valor de las mercancías depende de la cantidad de trabajo que estas requieren. Porque el Valor de un Bien -en el Capitalismo o en el Comunismo- nada tiene que ver con el Trabajo, sino con la Escasez Relativa.

Pero lo más lamentable no es que Sloterdijk hable de Marx sin haber leído El Capital; lo grave es que intente juzgar al Capitalismo de hoy con las ideas de Marx; o que piense que en el futuro el marxismo pueda ser reivindicado en el análisis del Capitalismo: “Comprender las inspiraciones de Marx significa más bien aventurarse en la historia de terror de los conceptos que, como poder convertido en Estado, como espíritu convertido en técnica y como dinero que lo conecta todo ¡¡chupan más que nunca la vida de los individuos!! Sin duda, la teórica fama futura de Marx se vinculará a sus logros como exorcista del trabajo muerto” (es decir, como exorcista del capital). “El núcleo de su crítica de la economía política es nigromancia: como héroe que desciende al reino de los muertos para lidiar con sombras de valores, Marx sigue siendo actual también en el presente de una manera inquietante” (págs. 108-109). Sin duda: Sloterdijk no se ha paseado por el Sinsentido Radical de la teoría marxista del Valor-trabajo.

Publicado por Emeterio en El Universal el 20 de noviembre de 2011

Boris Cyrulnik, neurociencia y Dios

A raíz de mi último artículo sobre la relación ética-genética, una adorable amiga me ha hecho llegar un valioso libro, Los patitos feos; subtítulo, La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida; de Boris Cyrulnik, neurólogo y psiquiatra, escapado de los nazis a los 6 años de edad. “Su familia jamás regresó”. De modo que no sólo por neurocientífico, sino por la tragedia que vivió de niño, tal vez sepa algo de infancias infelices ¡¡que no determinan la vida!!

Basta un párrafo de ese libro para reforzar la idea de que el código genético no predetermina ni a los Valores ni al Libre Albedrío: “¡Por supuesto que existen determinantes genéticos! Cuando el espermatozoide de Layo fecundó a Yocasta era imposible que se produjera otro resultado. ¡¡Sólo podía nacer un humano!!… Edipo no hubiera podido ser una mosca… sin embargo pese a estar condenado a ser humano, habría podido suceder que nunca lo abandonaran, que nunca se hubiese casado con Yocasta, que jamás hubiese ido a consultar el oráculo de Tebas y que jamás se hubiese vaciado los ojos. ¡¡En cada uno de los encuentros de su existencia trágica, existía la opción de otro destino!! Sólo los mitos generan determinismos. En el mundo real, cada momento constituye una bifurcación posible”. Y más adelante: “Sin la menor duda, existen determinantes genéticos… ¡¡pero eso no quiere decir que el hombre esté genéticamente determinado!!”. (Ob. cit. pág. 44. Edit. Gedisa. Las cursivas y los signos de admiración, salvo el primero, son míos).

Los prejuicios científicos en cuanto a que el Código Genético pueda liquidar al Libre Albedrío e imponernos una Ética, son muy similares a los que existen para con la Razón. Ese creer que nuestra Moral venga prefijada por los Genes, es muy similar a la creencia según la cual la Razón tiene que predeterminar a la Ética, esto es, puede imponernos qué debemos hacer cuando se trate de escoger una opción moral u otra (robar o no, mentir o no, etc.). Siempre recuerdo la fuerte reacción de un amigo muy querido, ante la idea de que un profesor pueda llegar a estar perfectamente indeciso entre aprobar o reprobar a un alumno. A tal punto indeciso -o sea con tan idénticas razones para aprobarlo o no- que casi daría lo mismo lanzar una moneda para decidir el futuro del susodicho. Su reacción fue radical: ¡¡Eso no puede ser, tiene forzosamente que haber razones para aprobarlo o reprobarlo!!

¿Cómo aceptar que la tragedia que aplasta a lo Humano deriva, precisamente, en buena medida, de eso; de que en determinadas circunstancias, optar moralmente puede tener el mismo valor que apelar al cara o sello? Porque con las mismas razones !y los mismos valores! podamos robar o no, mentir o no. ¿Cómo asumir que -en esas situaciones límites- el tener o no tener valores dé exactamente lo mismo? ¿Cómo digerir la idea de que todo lo que Occidente ha generado en el plano ético son sólo mentiras? Porque los verdaderos problemas morales surgen cuando ni los valores ni la razón pueden ayudarnos. ¿Cómo aceptar que la moral cobra sentido sólo cuando la razón, el código genético, la tradición, la educación o las circunstancias no nos dicen, más o menos claramente, qué debemos hacer?

Por suerte, poco a poco se va poniendo en evidencia toda esta tragedia, toda esta inutilidad de los valores, toda esta comprensión de que con exactamente nuestros mismos valores ¡¡podemos hacer el Bien o el Mal!! Por suerte, poco a poco vamos intuyendo que de la Ética hay que saltar a las esferas más profundas y trascendentes del Espíritu: la Mística, la Religión y Dios.

Publicado por Emeterio en El Universal el 13 de noviembre de 2011

Stephen Hawking, Capitalismo y Ética

El curso presiona, exige respuestas: “Pero entonces profe ¿qué es exactamente el Capitalismo Solidario? ¿Cómo puede el capital fundarse en valores? Y sobre todo ¿de dónde saca Ud. que aquél terminará imponiéndose?”. “¿Cómo es eso de que los capitalistas devendrán solidarios en cuanto descubran que hacer el Bien a los demás aumentará sus ganancias? ¿Cómo entenderlo, si usted nos ha dicho que la moral solo es de verdad moral cuando es desinteresada; cuando hago el Bien, no porque tenga una razón, presión, motivo o ambición para hacerlo, sino porque asumo que es mi deber hacerlo; que lo espiritualmente valioso y hermoso, lo que me constituye mi dimensión estrictamente humana o Sagrada, es hacerlo?

¿Cómo explicarles qué es el Capitalismo Solidario -centrado en la Moral- si ésta ha sido desde siempre un tema tan polémico ¡¡y tan confuso!!? ¿Cómo, si para “definir” la Moral debemos precisar qué es el Libre Albedrío y no siempre tenemos una idea clara de él? ¿Cómo, si una autoridad científica mundial como Stephen Hawking da muestras de no entender en lo más mínimo qué es dicha noción? ¿Qué queda para el común de los mortales, si alguien de esa talla intelectual cree que las leyes científicas que rigen las partículas subatómicas anulan la Libertad Individual, ¡¡sin la cual la Moral carece por completo de sentido!!?

Veamos algunas ideas de Hawking: “muchos, sin embargo, aunque acepten que el determinismo científico rige los procesos físicos, exceptúan el comportamiento humano, ¡¡ya que creen que tienen libre albedrío!!… Aunque sentimos que podemos escoger lo que hacemos, nuestra comprensión de las bases moleculares de la biología demuestra que los procesos biológicos están regidos por las leyes de la física y la química y que, por ende, están ¡¡tan determinados como las órbitas planetarias!! Experimentos recientes en neurociencia corroboran el punto de vista de que es nuestro cerebro físico, siguiendo las leyes conocidas de la ciencia, el que determina nuestras acciones, y no algún agente externo a esas leyes… De manera que parece que no somos más que máquinas biológicas ¡¡y que el libre albedrio es solo una ilusión!!” (Stephen Hawking, El Gran Diseño, Ed. Crítica, Págs. 38-40. Las cursivas y signos de admiración son míos).

Todo un enfoque “científico” profundamente irresponsable que se estrella contra un simple hecho, contra un fact: que frente a cualquier explicación científica que intente anticipar mi elección en una disyuntiva moral (robar o no, mentir o no), con toda certeza y sin la menor duda, yo podré hacer lo contrario. Porque se trata de un hecho que ninguna ciencia puede rebatir (¡¡porque ninguna de ellas puede rebatir hechos, cuando estos son incontrovertibles; imaginemos una que intente negar que estoy escribiendo este artículo!!). En ese sentido, no siempre, pero sí en determinadas circunstancias, es irrefutable, que puedo hacer una cosa o exactamente la contraria. Negar eso sería necio.

De tal forma que si Hawking me dice que necesariamente haré A, yo, aunque solo sea por dejar mal a su presunta ciencia, haré B. Si él -lo cito de nuevo- después de “conocer el estado inicial de miles de billones de billones de partículas de mi cuerpo y de resolver un número parecido de ecuaciones”; lo cual le llevaría, dicho por él, “miles de millones de años” (ob. cit. pág. 40); si él me dice que yo en aquel remotísimo momento, hace millones de años, debí haber respondido a su ofensa lanzándole un golpe, yo le diré que trate de recordar, que yo logré contener mi rabia ¡¡y no le lancé ese golpe!!

Publicado por Emeterio en El Universal el 6 de noviembre de 2011

Ética, Genética y Religión

Con un profundo respeto por las ciencias duras -respeto inevitable cuando se es, como yo, un ignorante absoluto en esos predios- me atrevo a opinar sobre la tesis según la cual “ya estaría demostrado” que nuestros valores y nuestro accionar ético dependen de nuestro código genético.

Una primera versión de mi argumento salta a la vista: si la genética predeterminase a la moral, el Libre Albedrío no existiría; y como éste existe, como con exactamente mi mismo código genético soy libre para perdonar o no una ofensa, se deduce entonces que -¡¡por suerte!!- mis genes no pueden coartar mi Libertad. Si la genética regulase a la ética, simplemente seríamos animales. ¡¡Son estos los que carecen de Libre Albedrío y los que, en lo absoluto, pueden hacer nada que no esté prefijado en sus instintos!!

Pero, para profundizar ese argumento, cabe reflexionar acerca de qué noción de la ética puedan tener las ciencias duras, que las lleve a creer que aquélla venga preestablecida por la genética. Porque hay dos enfoques muy distintos de la moral y en uno de ellos dicha tesis puede tener algún asidero: es aquél según el cual la ética es “el conjunto de principios y valores que la cultura, la tradición, la educación, las creencias y los dogmas nos inculcan”. Es esa idea ingenua según la cual nuestra ética son los valores que la sociedad nos impone. Cuando se cree que la moral es eso, es comprensible que se piense que ella pueda estar bajo la férula de la genética. Porque, al parecer -y eso sí que “ya estaría demostrado”- nuestra historia antropológica y nuestra cultura, se van incorporando con los siglos a nuestros genes. Por ejemplo, los milenios que estuvimos conviviendo con las fieras ¡¡comiendo la carroña que ellas dejaban al engullir a sus presas!! Si la ética fuese eso, tal vez podría estar regulada por los genes.

Pero si se la entiende en el otro enfoque, el verdadero; si se la asume como la Libertad Absoluta que me permite imponerme a mí mismo mis valores; si descubro que puedo crear en mi espíritu -¡a partir de la nada, o sea, exnihilo!- el Bien, la Tolerancia o la Humildad; si acepto lo que es evidente: que con exactamente las mismas razones, el mismo contexto, los mismos traumas, la misma estructura emocional o pasional y, sobre todo, ¡¡con exactamente los mismos valores convencionales!! puedo asumir una actitud ética o exactamente la contraria: robar o no, suicidarme o no, matar o no; cuando descubro que eso es lo que la moral es y no ese conjunto -herrumbroso, anquilosado y necio- de valores que la sociedad y la tradición incrustaron en mi cerebro, entonces intuiré fácilmente que ella nada tiene que ver con mi código genético.

E intuiré también que la psicología, la psiquiatría y todas las neurociencias juntas, no tienen ninguna posibilidad de captar la infinitud y la absolutez, radicalmente inescrutables, del Espíritu Humano. Porque un ente que, sin duda, es infinito y absoluto y, lo esencial, que sin la menor duda es creador -no creativo sino creador ¡¡igual que Dios!!- no puede por definición llegar a ser conocido o descifrado. Porque, como ya dije, la posibilidad de escoger entre dos alternativas exactamente válidas, de crear una realidad o exactamente la contraria, no puede estar preestablecida en ninguna genética. Porque dicha capacidad de decidir, atañe precisamente a nuestra conexión con Dios, ¡¡una esfera en la que la ciencia no podrá nunca penetrar!! Posdata: todo lo cual será discutido en el Diplomado, Ética Avanzada y Religiosidad, organizado por Acoinva, la Asociación Empresarial de Valera.


Publicado por Emeterio en El Universal el 30 de octubre de 2011