¿Fracaso Económico y Éxito Social?


Unas declaraciones del ministro Merentes han sido ampliamente debatidas. En ellas, él le confesó a José Vicente Rangel, que reconocía que el Gobierno había tenido éxitos en la Esfera Social, pero no en el Terreno Económico; inclusive de manera implícita señalaba que, habiendo ganado 17 de 18 elecciones, no cabe duda tampoco de su éxito Político. Creemos que -por esa separación tan artificial entre Lo Social y Lo Económico- bien vale la pena comentar las dos primeras afirmaciones. Dejamos para otro momento la discusión acerca del presunto éxito político.

1.- Lo Económico y Lo Social

Obviamente la afirmación parte de un error básico: esa diferencia artificial entre Lo Social y Lo Económico, que ha construido la izquierda, como si una cosa no tuviera que ver con la otra, como si Lo Económico no fuese el sustento ineludible de Lo Social, como si fueran esferas independientes. Todo ello, sin tener una clara conciencia de que ambas nociones no son sino las dos caras de una misma moneda; sin percatarse de que es imposible tener éxito en el plano Social si se está fracasando en el terreno de Lo Económico. Y, precisamente, por eso es que el Gobierno muestra un evidente fracaso en ese terreno. Porque si Ud. cree, por ejemplo, que la inflación es un problema Económico y no Social está profundamente equivocado; pero si cree que subsidiarle la comida a la gente es un problema social, pero no económico, es obvio que la equivocación es aún más profunda.

El asunto es que la Economía es la ciencia que se ocupa del Bienestar, es decir, es el aparato instrumental creado por los seres humanos para tratar de satisfacerle las necesidades materiales a la gente y, si bien no reúne todas las condiciones de lo ideal y lo perfecto, es la única disciplina que se ocupa del tema. La medicina, la física o la geología se encargan de otras cosas, pero no del Bienestar, por mucho que pueden aportar ideas colaterales o complementarias.

Lo que queremos decir es que, en realidad, no hay -¡ni puede haber!- separación alguna entre Lo Social y Lo Económico. Lo que, en nuestra opinión, importa discutir es, ¿en qué medida, la Economía logra resolver o no el problema social del Bienestar? Y éste es el debate que se ha desarrollado a todo lo largo de la existencia de nuestra querida disciplina, desde Adam Smith y David Ricardo hasta nuestros días 1.

Un simplísimo ejemplo, específico de Venezuela, puede dejar muy claro el asunto: cuando le trasladaron las reservas del BCV al Fonden no se dieron cuenta de que estaban creando un severo problema social, porque la reducción de aquellas, que ha puesto a la economía en el “jaque de la escasez”, produjo una continua devaluación del bolívar, cuyo impacto en el salario real es negativo. Si el bolívar mantuviera su fortaleza y no se hubiese devaluado, el efecto positivo de bienestar social sería innegable. Ahora, cuando Ud. cree que eso lo puede resolver con una “política social” de aumentos continuos del salario mínimo, de nuevo está equivocado porque la repercusión económica es inevitable. En conclusión: no es separable una cosa de la otra y mientras sigan con esa pueril creencia no van a tener ni éxitos económicos, ni sociales. Pero hay algo que ayuda a poner el tema en su sitio o las cosas en su lugar.

2.- El Comunismo es un Sinsentido Absoluto en lo Económico… y en todo los demás

No estamos muy seguros de que haya tenido éxitos políticos, pero lo que sí es seguro es que el éxito económico no aparece por ningún lado. Es verdad que es muy bonito eso de “producir lo que consume el venezolano”, el problema es ¿cómo se logra? Porque si esa frase se soporta en aquella otra del Socialismo en su tránsito al Comunismo: “De cada quien según sus capacidades a cada quien según sus necesidades”, la experiencia nos dice que ningún país que lo experimentó se anotó éxito alguno… ¡¡salvo aquellos casos que en los que se apeló al Capitalismo!! La Unión Soviética, por ejemplo, terminó con infinitas colas de gente, increíblemente similares a las que le rogaban al Zar Nicolás por “una hogaza de pan”. En 1989, cuando se derrumba el sistema y Gorbachov clama por el “Glasnost” (la apertura política) y la “Perestroika” (la apertura económica) el programa soviético desnudó su inmenso fracaso económico… ¡y social!

El otro caso emblemático, pero ya demasiado conocido y trabajado es el de la China, con aquello de “Un sistema, dos economías”, donde sólo hay que decir que al Socialismo lo salva el Capitalismo, que La Economía se le entrega al Capitalismo y éste la resuelve satisfactoriamente: con producción, inversiones, crecimiento económico, empleo, mejores salarios y una sustancial reducción de la pobreza, sin Misiones, subsidios, Mercales, etc. Ejemplos hay de sobra, pero con este de China basta.

1) Obviamente no podemos entrar de lleno en ese debate en estas notas, aunque lo cierto es que éste sigue en pie.

Publicado por Emeterio junto con Maxim Ross en El Universal el domingo 17 de octubre de 2013.

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