Nuestra Capacidad de Crear el Bien


Cualquier posibilidad de salvar al Capitalismo -ante la grave crisis que vive- pasa por una revisión de lo que han sido estos 500 años en los que él dominó la escena mundial. En el 2016, se cumplen 5 siglos del libro de Tomás Moro, Utopía, un hito en el surgimiento del Capitalismo y la Modernidad, de los cuales emana, a su vez, la Condición Activa de la Conciencia, la Capacidad Creadora del hombre; o, mejor dicho: la aceptación explícita de dicha Capacidad. Hasta esa época, cada vez que se producía un acto creador -una obra de arte por ejemplo- se solía hablar de Inspiración Divina; era Dios el que había creado a través del artista. El Hombre no se asumía como Creador, se creía un Ente Natural. Y en la Naturaleza “nada se crea, todo se transforma”. Porque ella -a diferencia del Espíritu- “no da saltos”, se rige por la Ley de la Causalidad; todo efecto tiene, sin duda, una causa. ¡¡En el Alma NO es así!!

A partir del siglo XVI -en la misma época en que Lutero postula la Predestinación- Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam proclaman que el hombre no está predestinado para nada, que él puede imponerse su Destino, por mucho que en aquella época ello luciese precisamente utópico… Era muy temprano para que se pudiera proclamar que en el Espíritu ¡¡podía haber Efectos sin Causas!! Que en él se pueden instituir Valores… sin ninguna Causa o Razón, sin nada que los explique, tan solo porque nosotros decidimos respetar o amar al prójimo.

Pero en esos 500 años dominados por el Capitalismo, nuestra Capacidad Creadora estuvo restringida, se limitó a dos esferas que, por importantes que sean, no atañen a lo esencial del Hombre: la Tecnología y la Estética. Miguel Ángel, Edison, Bach o Ford, fueron sin duda creadores. La Tecnología y el Arte se repartieron en esos 5 siglos la capacidad del hombre para poner en el Mundo realidades que no provienen del Mundo, que son una simple Creación Exnihilo, esto es, a partir de la Nada. Aun a principios del siglo XIX Hegel creía ¡¡que la Libertad Humana podía ser explicada racionalmente!! Faltaba mucho para que, a finales del siglo XX, empezáramos a descubrir que la Libertad -el hecho concreto de poder escoger libremente entre el Bien y el Mal- no tiene ninguna explicación, ni racional ni de ningún tipo; los hacemos o no ni siquiera porque “nos nazca” ¡¡sino porque nos da la gana!!

La posibilidad de rehacer el Capitalismo -hoy en crisis- el chance de trocarlo en Solidario ¡¡de incrustarle valores en sus entrañas más profundas!! pasa por intuir que una nueva etapa se le abre a la Conciencia Activa del Hombre, a su indudable Poder Creador: que no se trata ya de inventar en las esferas de la Tecnología o el Arte ¡¡sino en la de la Ética, en el plano del Bien, de la condición humana por excelencia!! Se trata de barruntar que los valores no están en nosotros, que no es que “nos nace” “de lo más profundo del alma” el ser humildes o bondadosos, sino que se trata de captar que el Espíritu es una Nada Absoluta, un Abismo Infinito, radicalmente vacío, un lienzo blanco esperando que pongamos en él, no nuestra producción estética, sino nuestra Creación Ética. Porque, sin la menor duda, podemos Crear el Bien, inventarlo a partir de la Nada, imponérnoslo. Es ese momento inefable, inescrutable, en el que igualmente pudimos haber creado el Mal. Ese instante Sagrado en el que nosotros -en el uso indescifrable de nuestro Libre Albedrío- podemos imponernos la Bondad. Que no es nada distinto de la capacidad para imponernos a nosotros mismos la noción de Dios, o sea, el Amor al Prójimo.

Publicado en El Universal el 12 de febrero de 2012

Anuncios

Un pensamiento en “Nuestra Capacidad de Crear el Bien

  1. joserpir dice:

    El capitalismo no está n crisis, está en constante transformación, pero lenta para la vida humana en sociedad y rápida para el tiempo universal. Su renovación depende del intercambio de los productos y servicios ya existentes y sus procedimientos de creación, así como de los aun no creados. Tiene la ventaja sobre las demás organizaciones políticas porque la libertad de seleccionar y acordar los intercambios le confiere el carácter de sistema automático, lo más cerca al libre albedrío natural que tanto entusiasma al humano para sentir su autonomía de acción. En síntesis, su renovación depende de la motivación que despierte la libertad para crear, de la libertad de intercambiar, y de la libertad de acción (libertad de ser). Es el sistema de convivencia que da mayor oportunidad para amar al prójimo porque está basado en la responsabilidad individual y en el respeto a la libertad y derechos democráticos de los demás. Es a través del sistema que se puede materializar el amor al prójimo porque no hay coacción de un Estado conductor y modelador, sino de un Estado de Derechos Ciudadanos.
    En el estado espiritual del alma no hay intercambio con otros humanos, el intercambio es personal y no material. El medio es la razón y el producto es inescrutable, es un vacío donde no existen otros humanos para compartir y amar. La parábola de Jesús fue muy sabia cuando lo presionaron a confrontar la realidad humana con el espíritu: Al César lo que del César, y a Dios lo que es de Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s