Boris Cyrulnik, neurociencia y Dios


A raíz de mi último artículo sobre la relación ética-genética, una adorable amiga me ha hecho llegar un valioso libro, Los patitos feos; subtítulo, La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida; de Boris Cyrulnik, neurólogo y psiquiatra, escapado de los nazis a los 6 años de edad. “Su familia jamás regresó”. De modo que no sólo por neurocientífico, sino por la tragedia que vivió de niño, tal vez sepa algo de infancias infelices ¡¡que no determinan la vida!!

Basta un párrafo de ese libro para reforzar la idea de que el código genético no predetermina ni a los Valores ni al Libre Albedrío: “¡Por supuesto que existen determinantes genéticos! Cuando el espermatozoide de Layo fecundó a Yocasta era imposible que se produjera otro resultado. ¡¡Sólo podía nacer un humano!!… Edipo no hubiera podido ser una mosca… sin embargo pese a estar condenado a ser humano, habría podido suceder que nunca lo abandonaran, que nunca se hubiese casado con Yocasta, que jamás hubiese ido a consultar el oráculo de Tebas y que jamás se hubiese vaciado los ojos. ¡¡En cada uno de los encuentros de su existencia trágica, existía la opción de otro destino!! Sólo los mitos generan determinismos. En el mundo real, cada momento constituye una bifurcación posible”. Y más adelante: “Sin la menor duda, existen determinantes genéticos… ¡¡pero eso no quiere decir que el hombre esté genéticamente determinado!!”. (Ob. cit. pág. 44. Edit. Gedisa. Las cursivas y los signos de admiración, salvo el primero, son míos).

Los prejuicios científicos en cuanto a que el Código Genético pueda liquidar al Libre Albedrío e imponernos una Ética, son muy similares a los que existen para con la Razón. Ese creer que nuestra Moral venga prefijada por los Genes, es muy similar a la creencia según la cual la Razón tiene que predeterminar a la Ética, esto es, puede imponernos qué debemos hacer cuando se trate de escoger una opción moral u otra (robar o no, mentir o no, etc.). Siempre recuerdo la fuerte reacción de un amigo muy querido, ante la idea de que un profesor pueda llegar a estar perfectamente indeciso entre aprobar o reprobar a un alumno. A tal punto indeciso -o sea con tan idénticas razones para aprobarlo o no- que casi daría lo mismo lanzar una moneda para decidir el futuro del susodicho. Su reacción fue radical: ¡¡Eso no puede ser, tiene forzosamente que haber razones para aprobarlo o reprobarlo!!

¿Cómo aceptar que la tragedia que aplasta a lo Humano deriva, precisamente, en buena medida, de eso; de que en determinadas circunstancias, optar moralmente puede tener el mismo valor que apelar al cara o sello? Porque con las mismas razones !y los mismos valores! podamos robar o no, mentir o no. ¿Cómo asumir que –en esas situaciones límites- el tener o no tener valores dé exactamente lo mismo? ¿Cómo digerir la idea de que todo lo que Occidente ha generado en el plano ético son sólo mentiras? Porque los verdaderos problemas morales surgen cuando ni los valores ni la razón pueden ayudarnos. ¿Cómo aceptar que la moral cobra sentido sólo cuando la razón, el código genético, la tradición, la educación o las circunstancias no nos dicen, más o menos claramente, qué debemos hacer?

Por suerte, poco a poco se va poniendo en evidencia toda esta tragedia, toda esta inutilidad de los valores, toda esta comprensión de que con exactamente nuestros mismos valores ¡¡podemos hacer el Bien o el Mal!! Por suerte, poco a poco vamos intuyendo que de la Ética hay que saltar a las esferas más profundas y trascendentes del Espíritu: la Mística, la Religión y Dios.

Publicado por Emeterio en El Universal el 13 de noviembre de 2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s