¿Capitalismo o Progresismo?


 

PUBLICADO POR EMETERIO EN EL UNIVERSAL EL 31 DE JULIO DE 2011

Si los que abjuramos de la izquierda y estamos llamados a defender abierta y explícitamente al Capitalismo, no lo hacemos, o empezamos a buscar nombres alternativos, ¿qué podemos esperar de la izquierda democrática que huye despavorida del marxismo? Si los que ya asumimos que el único camino que le queda a la Humanidad es la Economía de Mercado, pero nos negamos a llamar a ésta por su otro nombre, el Capitalismo, ¿qué podemos esperar de la Izquierda Progresista?

En su editorial de Tal Cual del miércoles 27/07/11 (Usted puede ser Progresista), Fernando Rodríguez nos da una clase acerca de cómo se puede defender al Capitalismo… ¡¡pero sin decirlo!! Lo que uno no puede entender -como ya dije- es que gente sin ningún compromiso izquierdoso, haga exactamente lo mismo. En estos días un amigo nos explicaba que no podemos usar públicamente “Capitalismo”, porque esa palabra la acuñaron Marx y la Izquierdista Utópica del siglo XIX; que uno no puede asumir un nombre que le puso su archienemigo. ¡¡Como si ya no tuviésemos suficientemente claro lo zonzo del marxismo, como para empatar la campaña electoral con una ofensiva despiadada contra la tontería de la “Explotación del Hombre por el Hombre”, derivada de la necedad suprema: “que la fuente exclusiva del valor de las mercancías es el trabajo”!! Como si no fuese posible pulverizar ideológicamente al candidato marxista, señalando que lo único valioso de Marx, lo único sólido y acertado que dijo, fue -precisamente- llamar Capitalismo, al Capitalismo.

En todo caso, recomiendo sinceramente el editorial de Fernando, a todos aquellos que creen que no se debe usar esa palabra para llamar a la Economía de Mercado o al Emprendedorismo (¡¡dígame cuando aparezca el Emprendedorismo de Izquierda!!). Rodríguez hace alarde de posibles términos sustitutos, englobados todos en el Progresismo: “Sociedad Mixta”, “Socialismo Moderado y puesto al día, más parecido al europeo que al de Corea del Norte”. “Socialismo Democrático, afanado por la producción creciente y el desarrollo tecnológico, que en una parte sustancial vienen del abominado mercado”. “Modelo Brasileño: una economía liberal a toda máquina en pos del top ten planetario, y una conciencia social que ha sacado de la pobreza a decenas de millones de sus ciudadanos y que ha merecido los mayores honores para Lula”. “De manera que existe una forma de ser progresistas, de (otra) izquierda por estos predios latinoamericanos”: “una economía fuerte, una democracia diáfana y, sobre todo, una distribución altruista y equilibrada de los bienes terrenales”, ¡¡cualquier cosa menos Capitalismo!! En ellos, insisto, en los que aún se sienten de Izquierda, se comprende que les dé terror hasta la simple mención de la palabreja.

Pero todas esas variantes que sugiere Fernando, las ha impulsado y las ha hecho posibles el Capitalismo de los últimos 140 años. Desde Bismarck, desde que se impusieron la socialdemocracia y el socialcristianismo. Esto es: una base productiva profundamente capitalista ¡¡y cada vez más capitalista!!, capaz de producir masivamente lo “bienes terrenales” que luego hay que redistribuir “altruista y equilibradamente”. Con un aparato estatal que se ocupe de los pobres. O como en los últimos 20 años, con todo ese mismo proceso, ahora refundado a partir de la noción de Responsabilidad Social de la Empresa; con una clase empresarial cada vez más preocupada por los pobres; y con otra noción fundamental -de relevo- en la manga, la Responsabilidad Moral de la Empresa; todo lo cual desembocará finalmente en el Capitalismo Solidario.

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3 pensamientos en “¿Capitalismo o Progresismo?

  1. Luís alfredo Jiménes dice:

    Emeterio, fuiste mi profesor y desde hace unos quince años te he leído y escuchado que no hay otra opción que el capitalismo. Pero eso no fue lo que me enseñaste, cuando fuiste mi profesor en la Escuela de Economía de la UCV. ¿Que ha pasado? ¿en que momento de diste cuenta que el socialismo era inviable? Yo pienso todo lo contrario: “Creo que el socialismo es un proceso donde el capitalismo tiene una gran influencia para su desarrollo” No habrá socialismo sin capitalismo depredador. Y en esa etapa se encuentra el capitalismo de hoy, que como tu bien sabes, no es el mismo de ayer y el de hace 100 años. Tu lo decías y no sé si lo sigues manteniendo: “Las sociedades no son estáticas, son dinámicas” Y entonce ¿como es que dices que el socialismo no es viable?. Se supone que la sociedad internamente produce unas fuerzas centripetas y centrifugas que van orientando el camino hacia lo nuevo. El desarrollo cientifico-técnico le permite al hombre tener nuevos instrumentos de lucha para poder alcanzar los cambios. Ejemplo de ello lo tenemos hoy, con esta herramienta comunicacional. En el pasado los medios de comunicación los manejaban las élites, para otros que los leyeran como borregos y sin la posibilidad de discrepar. Eso hoy no es posible. Acaso eso no es productos de unas fuerzas transformadores generadas por el propio capitalismo, que no puede impedir su evolución hacia una nueva sociedad, llámese socialista, comunal o global? Esos mecanismo hacen obligante la organización de las grandes masas proletarias, que sin necesidad de poseer mucho dinero, producto de la masificación de los bienes de consumo como estos, porque el mercado capitalista lo obliga, un problema de oferta y demanda, tienen acceso y desde aquí también pueden hacer la revolución y apuntalar, muchas veces inconscientemente los cabios reales y estructurales del modelo económico que tu hoy ves como inevitable y estático en la historia. Por cierto, una pregunta: ¿Sigues leyendo marxismo, como en tus tiempos mozos?

  2. José R dice:

    Comparto con usted el criterio de defender al Capitalismo como el único camino viable de la civilidad moderna para superar los principales problemas generados por la vida humana en sociedad. Debemos asumirla como un apostolado que sume nuevos adeptos cada día, que valla penetrando la conciencia de cada ciudadano hasta erradicar la cultura estatista del venezolano, y la creencia de las llamadas izquierdas de creerse progresistas por renegar de la civilización.
    De cualquier manera que se aborde bienvenido sea, particularmente estimo que esclarecer conceptos tergiversados por la “izquierda socialista” es un buen comienzo para despertar a los ciudadanos que ha n sido condicionados o culturizados por el primitivismo. Al quedar sin eslogan quedan desnudos; peor que caballero sin caballo; quedan sin escudo y escafandra.
    Lo primero que debemos hacer es disociar el término socialista con la izquierda, comunismo, marxismo o estatismo. Los ciudadanos deben entender que la condición de socialista les pertenece a ellos por pertenecer a la sociedad, por vivir en sociedad y que su bienestar no se lo debe a nadie, ni acepta que otro ciudadano venga a encargarse de su responsabilidad. Cada ciudadano debe sentir que su dignidad depende de sus propios logros, y que la suma de todos los logros de todos los ciudadanos es el desarrollo de su sociedad, de su nación.
    No hay ni izquierda ni derecha democrática. La democracia no le pertenece al operador político, le pertenece al ciudadano moderno. Es la condición que hace libre al ciudadano actual; lo hace libre de tomar sus propias decisiones, lo hace libre de seleccionar el destino que lo hace feliz; feliz de escoger según sus gustos y preferencias. Y eso es Democracia, el orden que las mayorías de ciudadanos quieren, el orden que permite a cada ciudadano crecer en bienes y bienestar sin perjudicar el crecimiento de otros ciudadanos. Es el Estado de Derecho compartido por las mayorías de ciudadanos que quieren crecer en armonía y paz.
    Es fundamental deslastrar al ciudadano de la costumbre de que es el Estado el que debe llevar la batuta del crecimiento y desarrollo de la nación. De persistir esa creencia, el ciudadano le entrega al Estado la responsabilidad del tutelaje ciudadano, con lo cual, se acepta que el operador político asume esa responsabilidad y no la de proveedor de servicios. Bajo esa concepción el Estado es la nación y los ciudadanos súbditos del Estado. El operador político en ejercicio público deja de ser un ciudadano al servicio de otros ciudadanos y adquiere el estatus de tutor y de dueño de la propia vida de cada ciudadano, y por supuesto, de toda la nación.
    Los términos socialdemocracia, democracia cristiana o socialcristianismo son eslogan para justificar la intervención del Estado en la vida de los ciudadanos. Ha sido la manera de restarle contenido a la democracia para inducir al ciudadano a depender del Estado y éste, a su vez, de los operarios políticos para adueñarse de la voluntad y de la independencia de los ciudadanos.
    Los ciudadanos deben entender que no tendrán progreso mientras otros se adueñan de sus propias decisiones; deben entender que a nadie le interesa el bienestar de los demás, y menos aún cuando no hay un nexo directo. Los operarios políticos, bajo la condición del estatismo, en funciones públicas, pierden su identidad de ciudadano y adquieren el rol de conductores y perdona vidas, con lo cual, la responsabilidad de servir se trasmuta a responsabilidad paternal, que se acepta su conducción voluntaria, con aciertos y errores incluidos. Los ciudadanos lo aceptan como su destino prefijado y no como un entuerto del orden social estatista.
    Los que se hacen llamar “socialistas progresistas” no son más que ciudadanos que nunca sintieron la responsabilidad que adquirían con el crecimiento y desarrollo de su familia y su nación. Ciudadanos que se abandonaron al devenir cotidiano, y cuando miraron el progreso de su generación coetánea asociaron su éxito al orden establecido y no a su propio descuido. Entonces comienza a funcionar el resentimiento como autodefensa, generando un sentimiento de incapacidad al mirar su retrospectiva, y lo más fácil es culpar al orden establecido como conservador y de progresista al orden que les convenga a ellos recuperar lo que no hicieron cuando les tocó hacerlo. Y, la única forma de cambiar el orden establecido por los ciudadanos respetuosos de los derechos de los demás, es apoderarse del Estado para cambiar las reglas a su favor.
    Los que tienen miedo de ser identificados con el capitalismo están reconociendo la cultura estatista del ciudadano venezolano que operadores y opinadores políticos inculcaron a la costumbre política de la sociedad. Además, los operarios políticos, al miedo de ser desconocidos por esa cultura política, también tienen miedo de perder los privilegios que esa cultura les proporciona. Es por ello que no defienden a la democracia de los atropellos que comete el régimen presente porque tendrían que asumir la defensa del capitalismo, que es la verdadera democracia.
    Economía social de mercado es una doble redundancia. Si se reconoce al mercado como el mecanismo de libre elección que debe tener el ciudadano para vender y comprar, entonces se genera la economía. De no existir ese mecanismo, al ser intervenido por el Estado con una ley de costos, precios y salarios, entonces no se genera economía, el Estado controla las decisiones de los ciudadanos imponiendo la voluntad de unos pocos ciudadanos sobre la gran mayoría de la sociedad.
    En el caso que el Ingreso Nacional no lo generan los ciudadanos sino el Gobierno, tampoco se debe reconocer como economía sino de monopolio porque es el Gobierno quien controla todo el capital existente, tanto el propio como el poco ajeno subsidiario al Gobierno. En ese caso no se debe hablar de economía porque para que haya economía se necesita que las decisiones las tomen libremente los ciudadanos. En consecuencia, no se debe hablar de democracia sino de Estatismo, controlado también por el Gobierno, quien presupuesta todos los gastos de las instituciones y de casi todos los ciudadanos de la nación ya que las empresas privadas serían muy pocas y sus decisiones están sujetas al Gobierno-Estado.
    Hablar de economía social de mercado es doble redundancia porque si son los ciudadanos quienes toman las decisiones de comprar y vender entonces existe el mercado, y por consiguiente, existe economía. Si existe mercado y existe economía, son los ciudadanos quienes están tomando las decisiones que le procurarán bienestar, entonces podernos decir que el bienestar es social. Si las decisiones las toma el Gobierno-Estado, entonces no puede haber bienestar social, el bienestar será el que el Gobierno crea que debe ser, entonces caemos de nuevo en el Estatismo, o sea una nación comandada por el Gobierno, lo cual, no es democracia, es Estatismo. La nación le pertenece al Gobierno, no a los ciudadanos.
    Sin tratar de esconder los defectos del capitalismo, porque es un orden social de los humanos, y los humanos estamos muy lejos de la perfección, inoculando ideas a la población como Responsabilidad Social y Moral de la Empresa y Capitalismo Solidario, estamos contribuyendo con la reafirmación de la cultura estatista de los pobres, sin ser esa la intención. Más aún, estando en presencia de un régimen estatista al extremo de estar utilizando procedimientos comunistas que apenas barniza algunas instituciones democráticas.
    El orden social moderno que ha logrado mayor acierto en civilizar la bestia humana que llevamos por dentro es el capitalismo, porque el orden no se logra con premios y castigos, sino con mecanismos que inducen al ciudadano a proceder por su propia voluntad, o sea, que su vida y la de sus protegidos es el resultado de sus decisiones y no del Gobierno. Debemos buscar la manera sencilla de explicarle a los pobres que tienen mucho más oportunidades con el capitalismo de superar su nivel de vida que con Gobiernos estatistas.
    Tampoco debemos venderle la idea a los pobres que su condición se debe al Gobierno; con ese mensaje lo que se logra es paralizarlos, fomentar odio y resentimiento no solo hacia el Gobierno sino hacia cualquiera que haya alcanzado un mejor bienestar. La pobreza es un subproducto de la civilización y del crecimiento poblacional espontaneo. Todos los ciudadanos tenemos responsabilidad en eso, por supuesto, las instituciones sociales responsables en informar y educar, tienen la mayor carga: El Estado y la Iglesia.
    Comparto la crítica al artículo de Fernando Rodríguez, que oculta el término capitalismo por miedo a ser rechazado o por no creer en su contribución al desarrollo de la sociedad, pero insistir en la Responsabilidad Moral de la Empresa, y peor aún, en el Capitalismo Solidario, también resulta una contradicción y también demuestra no creer en lo que se defiende. El Capitalismo no es perfecto, como tampoco lo somos los humanos, pero los mecanismos del sistema abierto a todo ciudadano permiten su autocorrección. Creer en el Capitalismo, la verdadera democracia, es creer en la autorrealización de los ciudadanos; es tener confianza en los ciudadanos para desarrollar sus capacidades. Es facilitarle su autorrealización. La sobreprotección del niño hacen del adulto un ciudadano dependiente e inseguro; impedir que se caiga, aprende a caminar tarde; impedir que exprese su opinión, nunca se atreverá a defender sus derechos civiles.

    La insistencia de los izquierdosos en utilizar el término solidaridad tiene la intensión de esconder su verdadera actitud de considerar a los demás ciudadanos necesitados de compasión por sus debilidades frente a los otros ciudadanos que tienen mayor entereza para enfrentarse a las dificultades existenciales en sociedad. Solidaridad significa comprometerse con la causa de otro (DRAE), y la pobreza no es ninguna causa que a humano alguno le gustaría elegir. Además, tienen la pretensión de engañar a los ciudadanos con el eslogan de igualdad, ocultando las diferencias humanas. La actitud de demostrar compasión por otros en lugar de ayudarlo a salir de su estado de debilidad consigue el efecto inverso, lo hace más débil y lo hunde más.
    No debemos confundir intensión con el mecanismo para lograr el efecto deseado. Con el sistema democrático se pretende lograr el efecto deseado pero utilizando mecanismos para que cada ciudadano tenga la independencia de lograr lo deseado según sus gustos y capacidades; no que venga otro ciudadano a demostrarle compasión. El sistema capitalista le da confianza al ciudadano, no se lo quita, proporciona los mecanismos para la autorrealización de cada quien; resulta más caritativo querer demostrar caridad que no se tiene. Con declaraciones o decretos no crecen los humanos, crecen con sus realizaciones cotidianas, venciendo dificultades, corrigiendo errores. La causa de las empresas es competir por la aceptación del mercado, ese es el mecanismo capitalista de entregarle a los ciudadanos el mejor producto y a más bajo precio. No es estar repartiendo caridad; ese rol le toca a la Iglesia.

  3. Buen dia Dr. Emeterio… que bien que pude encontrar su blog y junto a este una manera de contactarlo. Si su memoria es muy buena quizas me recuerde, lo entreviste hace bastante tiempo, años…, en Ciudad Guayana, a peticion de quien fue mi querido jefe, David Natera Febres, en el Correo del Caroni. Ahora, trabajando para una revista nacional desde Valencia, tengo interes en contactarlo para una breve entrevista. Si pudiera enviarme su email o tef de contacto, seria de lujo y yo le estaria agradecida.

    Mientras tanto, un abrazo con mi reconocimiento a su persona.

    Adriana Boccalon
    Comunicadora Social

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