¿Dios o Dionisos?


Ante la quiebra radical de la Filosofía Occidental que él mismo con toda razón decretó, Nietzsche -y algunos lúcidos seguidores suyos- nos proponen regresar al momento en el que se cometió el presunto error que generó dicha quiebra: el siglo V a.C., en el que Sócrates opta por Parménides contra Heráclito, entre los filósofos; y por Apolo contra Dionisos, entre los dioses. Parménides era el Ser y lo Racional; Heráclito el Devenir y lo Pasional. Apolo era el dios del orden, el equilibrio, la luz y, sobre todo, la inteligencia. Dionisos lo era del caos, el desequilibrio, la oscuridad y, más aún, las emociones, el bonche y lo irracional. Sócrates, para fundar la Filosofía, se inclina por Parménides y Apolo, contra Heráclito y Dionisos y -según Nietzsche- lanza a Occidente por el camino equivocado. Porque, en su opinión -de Nietzsche- lo esencial de la Realidad es el Devenir y no el Ser, las pasiones y no la razón. La quiebra de la Filosofía tendría así una explicación muy clara: el Ser y la Verdad, esto es, lo estable y los conceptos son sólo una ficción, ¡¡la Re-presentación abstracta de una Realidad inaccesible!!

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