El Nietzsche de Hans Küng


A Nietzsche le debemos la poderosa idea de que del Espíritu no hay conocimiento y menos aún “verdadero” ¡¡sino interpretaciones!! Eso aplastó a la filosofía y al pensamiento racional. Al menos, repito, en cuanto atañe al Espíritu -es decir, a la ética, la estética y la religiosidad- se acabó “La Verdad”. Para la empiria, los perros, triángulos y planetas -aunque fuese con v minúscula- algún pequeño margen de verdad restaba: nadie va a decirme que no es cierto que estoy sentado en esta silla. La ciencia (que según Wittgenstein: “nos resuelve todos los problemas que no son importantes”) se encargó de ese superficial segmento de la Realidad: la geometría y el mundo empírico.

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