¿Keiko Fujimori u Ollanta Humala?


Cualquier peruano ultrafamoso -aunque sea un crítico acérrimo del Comunismo- tiene pleno derecho a estar indeciso entre la Fujimori y Humala. Y, peor aún, tiene derecho a coquetear con Ollanta y a dejarse engañar por su presunto alejamiento de Chávez. Hay que armarse de paciencia: si quieren votar por Humala… allá ellos. Afortunadamente, a cada quien le toca cargar con su propia conciencia.

En cambio, para los venezolanos que padecemos la barbarie comunista y, sobre todo, para quienes discernimos cuán formidable sería el espaldarazo que a Chávez le daría una victoria de su pupilo en el Perú; para nosotros, decía, para quienes no vivimos los crímenes del sórdido Vladimiro Montesinos, no puede haber mayores dudas acerca de por quién votar en la segunda vuelta peruana. Porque ¡¡una cosa es un dictador convencional como Fujimori, Pérez Jiménez y aun Pinochet, es decir, una cosa son tiranos crueles y asesinos… y otra, mucho más terrible, es la destrucción radical de la totalidad de una sociedad -hasta sus cimientos más profundos- a manos del Totalitarismo, tal como han hecho Fidel Castro, el Sandinismo y Chávez!!

Porque la Ética no es -como se nos ha hecho creer- el simple “tener valores”, sino el verse obligado, a veces, a escoger el Mal Menor; el tener que apoyar una propuesta criminal, como sin duda lo fue Fujimori… ¡¡porque la alternativa sería apoyar la Barbarie Comunista!! O abstenerse, que es casi “tan peor”. Votar por Keiko puede implicar responsabilizarse por muchas muertes, pero hacerlo por Humala podría significar responsabilizarse por… ¡¡una guerra civil!! Cualquiera tiene derecho a abstenerse, como ya dije, pero no diga entonces que tiene una dimensión Moral, lo que tiene es una mojigatería disfrazada de Ética.
Pero toda esta horrenda tragedia peruana de tener que escoger entre la Fujimori y Humala; ciertamente, entre el sida y el cáncer; toda esta comedia grotesca que han escenificado los tres candidatos demócratas -Toledo, PPK y el otro señor- para lograr, nadie se explica cómo, que fuesen eliminados los tres; toda esta dolorosa comedia se queda corta ante la verdadera tragedia, ante el profundo fracaso que le sirvió de telón de fondo: ¡¡la incapacidad radical de Alan García, para convertir al Capitalismo en mensaje político!! O, más simplemente, para dotar a aquél de un Proyecto Ideológico Nuevo; para dejar de ser la anacrónica Socialdemocracia.

Es tan impresionante lo que Alan García hizo en el plano económico, ¡¡como lo que no hizo en el plano político-ideológico!! Es formidable el salto que este hombre se pegó entre su primer Gobierno en los años 80 y este de ahora. O sea, entre el populismo socialistoide y -en su segundo periodo- la promoción de una poderosa Economía Capitalista. Qué lástima que no captó la posibilidad de concretar un Programa Político acorde con ella. Uno que acabe definitivamente con la sublime pendejada de la Izquierda y la Derecha y con sus tres cadáveres insepultos: la Socialdemocracia, el Socialcristianismo y el Socialismo Democrático; que asuma frontalmente que los problemas sociales no se resuelven con dádivas del Estado, sino impulsando el Capitalismo Popular o, más aún, el Capitalismo Solidario;o, como dice Gustavo Rosen en su artículo del lunes en El Nacional, Repensar el Capitalismo: “Convirtiendo al país en una sociedad de emprendedores”. Ojalá no tengamos que esperar hasta un nuevo Gobierno de Alan García para que Perú desarrolle esa tan anhelada Ideología Política Capitalista. Ojalá Keiko Fujimori -como creo que lo hará- asuma esa tarea.

2 pensamientos en “¿Keiko Fujimori u Ollanta Humala?

  1. José R dice:

    Comparto casi todo su planteamiento Profesor, con algunas salvedades: 1) Comparto con usted el respeto por la opinión de cada quien; el respeto por la opinión ajena es el principio básico de la democracia y del cristianismo, pero cuando se trata de un ultrafamoso, por ser referente de la opinión pública, es más prudente guardarse sus motivaciones personales que lazarlas al voleo, y menos tomar posición. 2) Así mismo, adjetivar al Capitalismo de Popular o Solidario, sin una definición ampliamente compartida de su significado, considero que tampoco es prudente difundirlo, menos en Venezuela que, no solo existe un rechazo cultural o irracional al Capitalismo, sino que existe también una melcocha de Socialismo.
    Considero que la opinión pública venezolana debe abrir una discusión sobre la relación económica y política entre los Ciudadanos y el Estado, en la cual, la administración del Ingreso Petrolero debe ser la base de sustentación de cualquier Proyecto País. En un Proyecto Capitalista el capital y el Ingreso Nacional es generado por los ciudadanos, y el financiamiento del Estado proviene de los ciudadanos que pagan sus impuestos. El capital es Popular porque pertenece a los ciudadanos (Pueblo) y es Solidario porque las asociaciones requieren de solidaridades y convenios contractuales, por una parte, y por la otra, porque el mercado compatibiliza costos y solidariza precios y consumidores. El Mercado es Solidario y Popular porque es el resultado de las decisiones de los ciudadanos y no del Estado. En el Estado se enquistan intereses particulares que se apropian de las decisiones de los ciudadanos, restando, disminuyendo o eliminando sus propias preferencias.
    La Responsabilidad de la Empresa es lograr la máxima eficiencia de los recursos (costos) y la máxima eficacia de la gerencia para recibir la Solidaridad de los ciudadanos consumidores. El Estado autónomo, con “capital propio” (Ingreso Petrolero), no se siente obligado a rendirle cuentas al ciudadano, por lo cual, se pierde la cualidad de Popular, al pasar éste a ser vasallo dependiente de aquel. Con el Estado, el interés por la eficiencia económica de los recursos desaparece, porque el interés que motiva las decisiones es “política”, o sea, comprar adhesiones y “solidaridades”, lealtades amorales, para mantener el poder y, adquirir riquezas que solventen la pérdida del poder.
    Sin una discusión detallada que argumente la definición de las expresiones “Repensar el Capitalismo” y “Convertir al país en una sociedad de emprendedores”, se deducen tres interpretaciones: Primera, que se trata de un orden social que debe ser impuesto por una élite que “sabe” lo que más le conviene al ciudadano; sin duda, se trata de un Estado interventor. Segunda, que hay necesidad de que el Estado controle, regule o limite al Capital Corporativo (se deduce que no se trata del monopólico, porque mundialmente está penalizado o impedido de su presencia en el mercado). Tercera, que el Estado “cree”, promocione, estimule y financie a pequeños emprendedores, para “popularizar” al capital. Asumir el rol de creador o modelador de voluntades y capacidades es creer que se puede modelar la naturaleza, es asumir el rol de Dios, en primer lugar, y en segundo lugar, el Estado está disponiendo del dinero de otros ciudadanos (de los contribuyentes) para “crear” sus emprendedores; por lo cual, su contraparte, es imposible evitar que los administradores del Estado no seleccionen a sus más allegados (nepotismo con exclusión).
    Para finalizar, y darle soporte conceptual a la relación que se ha hecho entre solidaridad, popular y capitalismo, es necesario recordar que Capitalismo es el resultado de la iniciativa y esfuerzo de los ciudadanos trabajadores (artesanos y comerciantes) emprendido desde la edad media contra el Feudalismo y que reventó con la Revolución Francesa. Es la revelación del ciudadano en contra del Estado, es el ciudadano independizándose del dominio del poder absoluto, es la decantación de la civilización actual. La Empresa es la forma moderna y civilizada de organizar al ciudadano para la producción y el comercio; y el sistema financiero de ahorro préstamo e inversiones, la forma como se ha socializado el Capital. Pretender revertir la lucha e ingenio de muchos durante todos esos siglos, por la pretensión de pocos de creer que se necesita de la intervención de un Estado-Dios, que intervenga, vigile, regule, castigue y dirija la existencia de los ciudadanos, estimo que calificarlo de irracional es poco, prefiero pensar en el término utópico por irrealizable, o primitivo por dictatorial.

  2. Victor dice:

    A estas alturas, cualquier candidato sea Ollanta o Keiko, estan descartando cualquier indicio de dictadura, mas bien veo que estan fortaleciendo sus politicas de gobierno en un sistema democratico como el nuestro pero con mayor preocupacion en los problemas de la pobreza y la educacion, la seguridad, y las inverciones, para eso se tiene que repontenciar el crecimiento con mayor efectividad, garantizando la seguridad interna, con mayor estabilidad y beneficios a las inverciones externas e internas, aprovechar con ventaja competitiva las oportunidades en los mercados globales, aperturadas gracias a las TLCs. La postura del comentarista esta muy lejos a lo que se persive, a todas luces las politicas de Chavez y Morales en materia economica, no son las mas efectivas, puesto que han reducido sus mercados, llevandolo al ahogamiento de su economia, lo que si es resaltable es la distribucion de la riqueza a los sectores mas necesitados pero sin mayor impulso del desarrollo economico, necesitan alentar las inversiones extranjeras y nacionales, claro con mayor compromiso con el medio ambiente y mucho mas justo en las remuneraciones a los trabajadores.

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